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IMPRESIONES

El amor y el espanto (o muerte y sexualidad)

En esta confusión que nos presenta el celuloide parpadeante siempre nos hechiza con célebres historias de amor. Amor verdadero, amor platónico, amor ideal. Amor sexual. Sin embargo, nunca se olvida de recorrer los laberintos en los que el amor nos deja perdidos. El espanto de enfrentarnos con la posibilidad de encontrarnos nuevamente solos. Ese vértigo que camina por nuestras venas. Todos vivimos con la incertidumbre del fin. Hasta la más sublime intensidad necesita aplacarse. Todo muere alguna vez. Y toda culminación lleva a un nuevo comienzo.

Twin Peaks: fire walks with me
David Lynch
Francia/Estados Unidos – 1992 – 135 min.

Por Anabella Speziale

Inerte.
El agua corre, fluye. Recorre la tierra y trae leyendas.
Pánico.
En aquel pueblo el aire se tiñó de perturbación y escándalo. Un aire opaco asfixia a la pasión en la tierra de eclipses y fantasmas. Ya nadie es quien dice ser. La lava del volcán perturba las entrañas de cada habitante al mirarse al espejo. Somos todos forasteros buscando pistas en orgías simuladas.
Sexo.
La muerte se escribe en un diario y la noche… la noche trae a la vida a nuestros deseos mejor guardados. Porque morimos en cada orgasmo, porque vivimos en el límite del abismo, porque nos gusta espantarnos al oírnos gritar cuando nos consumimos en las llamas del éxtasis prohibido.
¿Acaso eso no se llama amor?
Y los secretos se burlan de las apariencias acartonadas en un baile de máscaras.

El desprecio / Le mépris / Contempt
Jean-Luc Godard
Francia – 1963 – 83 min.

Por Lara Arellano

Cuerpo azul, cuerpo rojo. Relámpagos de amor, relámpagos de espanto.
Sentir hasta palidecer la voz y el rostro. Sentir hasta enmudecer el tiempo y su gesto.
Sin mito y sin canto naufragan y se pierden; los escombros de un pasado de reyes y amantes.
Esfinges del error proyectan la trampa de la máscara. El disfraz de Dioses les devuelve el grito ciego. ¿Dónde estás? ¿A dónde irías? ¿A dónde regresar después de tanto mar?
Camille se desnuda y se vuelve sirena. El desprecio se hace cuerpo y se echa a esperar otra intersección del destino. Ya no te amo, ya no, adiós, cuídate.
Ulises alza su espada y divisa su tierra en el horizonte.
La vida acaba, y el cine sigue.
Siempre.

Terciopelo azul / Blue velvet
David Lynch
Estados Unidos – 1986 – 118 min.

Por Lucía Carnicero

Bajo un mar de lava azul todo se mueve en siniestra armonía, un pueblo de cartón se exhibe orgulloso, en su sonrisa asoman las fauces, ríe como un monstruo. Encandilada durante el día, la ciudad muestra en su reflejo una imagen plana, velada, irreal. Cuando por la noche duerme, en sus sueños y calles emerge todo aquello que bajo la luz es invisible. La bestia en su esplendor, la pesadilla negada. La oscuridad se revela, la ciudad mata y come sus restos para generar nueva vida. Muerte y regeneración, la descomposición es creación, pero la ciudad solo ve en la noche seres indeseables y deformes creados a su semejanza, al pie del imaginario. La voz de la naturaleza es callada por un sueño artificial, violento y mutilador. ¿Quién es la bestia en realidad? Todos somos la bestia, y la imagen que la vela. Sólo hace falta desear en la oscuridad, penetrar, esconderse, observar… Como un niño quiero ver cómo te desnudas, acércate más, no me toques, abre tus piernas, no me mires… Estoy viendo cosas que habían estado siempre ocultas por un sueño…

La casa del ángel / The House of the Angel
Leopoldo Torre Nilsson
Argentina – 1957 – 76 min.

Por Anabella Bustos

Ana, cada viernes, asisti al ritual que la devuelve al instante en el que el tiempo se le extravió para siempre. Como para siempre se le extraviaron «la plaza de las barrancas, el parque, la glorieta de glicinas…» bajo los ojos vigilantes y severos del ángel.
Sobre el misterio de la casa y sobre el misterio aún más profundo de su cuerpo, se anudaron, la misma noche, el deseo inconfesable del amor y de la muerte. Nada sucedió como “Dios” manda.
Su inocencia de porcelana estallando en el suelo y un disparo impactando en otro hombre, configuraron el oscuro páramo en el que Ana permanece presa… ahogada su voz por la pauta sonora de los pasos de aquel cuyo nombre se hace impronunciable. Pero no se trata de Pablo, él es apenas el rostro de lo que fuera prohibido.
Desde entonces, sólo sombras y una especie de eternidad. Tal el castigo —sigiloso y ensordecedor— impreso en el alma de Ana y revisitado por ella, temerosamente, cada viernes.

Nordeste / Northeast
Juan Solanas
España/Bélgica/Argentina/Francia – 2005 – 104 min.

Por Jorge Sebastián Noro

La tierra nace, crece, se desarrolla. Aquel que la habita es aceptado por la tierra, es parte de ella y queda determinado por la misma, adquiere sus caracteres fundamentales, se filtra entre sus grietas, entre lo áspero y lo bello se relaciona con lo que lo rodea de manera carnal, animal. Entre el habitante y la tierra se establece una relación de amor y odio, hay senderos, pero es posible ver por momentos algunas porciones de luz que se cuelan. En una relación perversa la convivencia a pesar de todo es posible, la tierra se deja contemplar y el habitante la nutre con sus manos, con su cuerpo. Cuando el habitante es un extranjero la tierra se molesta (la tierra sabe muy bien quién es o no un intruso), predomina la neblina: tiniebla, humo, principio de fuego. El extranjero en la tierra es un no parido que viene a poseerla, a apropiarse de su humedad, de su sangre, viola la tierra, la explota, le arranca sus entrañas. Todo lo que el extranjero toca se convierte en mal nacido.
La tierra es dueña de todo, todo lo que la rodea está supeditado a su forma, su atmósfera corre por los huesos del habitante y de manera inevitable por los del extranjero.

Sólo un sueño / Revolutionary road
Sam Mendes
Estados Unidos – 2005 – 119 min.

Por Manuela Ledesma

No hay peor desconsuelo que la muerte en vano.
Qué espanto ese amor incurable que no puede comunicarse. El vallado que construye trabaja para su propio bienestar. Buscando su propia paz interior.
Qué espanto ese amor incurable, con fiebre de deseos propios. Deja al otro gris de tristeza, verde de pavor y rojo de ira porque no puede contentar los deseos del amor incurable, porque no puede conseguir ser amor que cura.
El amor incurable se fue y con ello todo lo que pensaba y creía.
Su otro amor se siente equivocado. No hay vuelta atrás para intentar curar nuevamente, para intentar contentar al amor incurable.
Cómo será, para el amor que intentó curar, el perdón; cómo será, para el amor que intentó contentar los deseos, el proceso hacia su propia muerte.

Como plaga de langosta / The day of the locust
John Schlesinger
Estados Unidos – 1975 – 144 min.

Por Andrés Besada

Acción. Un coche, un condominio, una regadera y el Sol brillante. Un dibujante, un set de filmación, y una rosa roja en un agujero de la pared. Corten. Un enano, una mujer gruñona, un vendedor de tónicos milagrosos, y vecinos que se conocen las caras. Son muchos, y todavía faltan un montón. Un hombre de mediana edad que perdió a su mujer hace unos años y que literalmente espera a que las naranjas caigan del árbol. Los celos, la rubia, el dibujante, el padre anciano de la nena rubia. Corten. Mezcla diversa y heterogénea. Unos mexicanos con gallos de riña, mucho tequila. La nena coquetea con todos, pero nadie la consigue: su néctar es difícil, no como la miel barata del supermercado mezclada con melaza. Acción. Un set se derrumba, como los sueños que se parten en mil pedazos. La rubia se va con Homero Simpson (sí, con Homero Simpson). El ahora es feliz, ¿pero por cuánto tiempo? La muerte, el padre, la nena, las fiestas. Papi ya no te mantiene más. Corten. La rubia está con todos y con ninguno. Ropas rasgadas en harapos. Mejor es filmar ahora, antes de que amanezca. Acción.

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