Aquella película contigo
Fútbol, cine y futuro
Por Paula I. Arella
Barcelona. Hace diez años y nueve meses que no caminaba por estas calles y hace nueve años y seis meses que mi hermana y mi cuñado se mudaron a esta ciudad.
Cuando me llegó esta propuesta pasé unos días dejando que mi cerebro se paseara por las salas de cine que visité acompañada: la primera película que fui a ver con un chico cuando tenía trece o catorce años (Las aventuras del Baron Munchausen); algunas idas al cine con mi mamá (Como agua para chocolate, Cabo de miedo); las noches de los martes en el CineClub La Cripta junto a una banda de amigos; o la última vez que fuimos con la cátedra de Guion a ver una película 3D (Avatar). Pero ninguno de esos recuerdos me pareció lo suficientemente atractivos para narrarlos en estas líneas. Tal vez esperaba una nueva experiencia.
Barcelona. Apenas terminé con mis actividades fijas del año en Buenos Aires y Rosario, me tomé un avión hasta la casa de mi hermana, por primera vez desde que vive aquí.
En medio de la felicidad por la visita, por las horas de charla, por las caminatas, por las comidas… en suma, por el reencuentro de nuestras almas, mi cuñado nos propone ir al cine. “¿Viste El Gato con botas?” —preguntó. “No” —respondí. Así que no tardamos mucho en sacar on-line las tres entradas.
Mientras Celeste y yo nos preparábamos para la función como cuando éramos niñas e ir al cine era todo un evento para el cual ponerse linda, Tito, mi cuñado, jugaba al arqueólogo con un ladrillo de yeso rosado al que hay que excavar con sumo cuidado para descubrir los fósiles de un dinosaurio de plástico, mientras de fondo sonaba la música de Shrek (la estaban dando en la tele).
Las chicas listas, el dinosaurio mostrando ya parte de una garra y de lo que parecía ser la cadera, y el gato pidiendo a maullidos ir con nosotros. Finalmente partimos hacia el Centro Comercial Gran Vía 2.
La ciudad está hermosa con las guirnaldas callejeras de luces de colores que reciben la Navidad. Los tres caminamos muy juntos, todos del bracete, como si el mundo surgiera a nuestro paso. Entre cháchara y risas llegamos al gran shopping de una elegancia acorde a nuestros atuendos. Subimos hasta el tercer piso, recorrimos un amplio corredor y salimos a una gran terraza-patio-de-comidas donde se encuentra la entrada al cine.
Nos ubicamos en la cola para ingresar a la sala y durante la espera me dediqué a mirar los carteles de las otras películas en exhibición. Entre ellos, un afiche en particular me llamó mucho la atención: con un tratamiento muy propiamente cinematográfico se superponían imágenes de futbolistas encamisados, ya con los colores del Real Madrid ya con los del Barça, anunciando el estreno del fútbol en cines, en directo y ¡en 3D!
Increíble, cada día que pasa estoy más segura de que estamos viviendo el futuro (y que, probablemente en breve, el futuro que conocemos de la ciencia ficción con el que crecimos será parte del pasado). En fin… Acompañando el texto en grandes letras anunciando que el sábado 10 de diciembre podremos ser espectadores de este espectáculo mayúsculo, en el margen inferior del afiche, donde solemos leer los nombres de los directores y equipo de cada película, nos encontramos con la siguiente leyenda: “Con Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Zlatan Ibrahimovic y la participación estelar de Thierry Henry y Karim Benzema. Dirigida por Josep Guardiola y Mauricio Pellegrini. El fútbol como nunca antes se había visto. En los mejores cines de España. Vive un fútbol de cine, en el cine”.
¡Flipé! Y no sólo yo, también mis acompañantes y luego una amiga que lleva muchos años viviendo aquí, a quién le comenté al día siguiente, y todavía hoy seguía impresionada por la novedad.
En fin, la cola se movió y pronto estuvimos ubicados en la sala. La proyección se desarrolló normalmente. La película está buenísima, nos divertimos como niños y salimos súper contentos y hambrientos. Nos paramos en el centro de la terraza-patio-de-comidas y elegimos cenar pastas, así que nos metimos en un restaurante muy chulo e italiano y nos deleitamos los paladares para llenar nuestros estómagos y terminar la jornada llenos… llenos de sabores, de alegría, de nostalgias y esperanzas, de proyectos, de lazos invisibles y evidentes… llenos de felicidad.
Hoy, 6 de diciembre, mientras escribo estas líneas, tengo pendiente volver al Centro Comercial a fotografiar el cartel (tal vez entre mañana y pasado lo haga y lo comparta). Lástima que mi cuñado no es futbolero. Veré si convenzo a mi hermana para que me acompañe a ver el partido del sábado en 3D. Sin lugar a dudas toda una experiencia.
//////////////////////
El Gato con botas (Puss in Boots, 2011) | Chris Miller

























