“Rosebud”. En el origen fue una palabra y, desde allí, cada uno aporta su propio punto de vista para reconstruir que significó ese último suspiro, cómplice entre aquel que se desvanece en su propia soledad y quienes estamos sentados del otro lado, en nuestras butacas. ¿Quién conoce mejor al Ciudadano Kane? Ante la vida de un gran hombre todo no se deja ver por su gran profundidad de campo. Su entorno construye fragmentos de una realidad montada entre apariencias y simulacros. Estatuas, mármoles, hogueras, primeras planas. En el origen fue un ciudadano, personaje, actor y creador de un clásico. Charles Foster Kane-Orson Welles son las dos caras de una misma moneda que desde la cima de su Xanadu nos invitan a meditar sobre esta obra maestra del cine.
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Anabella Speziale
¡No traspasar!
Gritan oxidadas las estatuas de yeso entre la niebla.
Una luz, una ventana y una palabra invitan a mirar la vida de un hombre al estallar su burbuja de cristal. La nieve se dispersa entre trineos amontonados en algún desván. Un mundo efervescente que se desliza errático entre el recuerdo de aquellos viejos desconocidos.
No importa lo que creas, no importa quien lo cuente, no importa lo que veas en ese laberinto de espejos opuestos. Ningún reflejo será el correcto.
Hay que saber jugar al juego de aquello que nunca se nos será develado. Aquello que nunca fue un titular de algún diario, ni público, ni privado. Caligrafías en vano es toda la literatura de sus bitácoras e impresos.
El rey se esconde bajo la sombra de su sombrero, y como en un eclipse de sol, se lleva para siempre sus más íntimos secretos.
El muro guarda sus restos, el alambrado reina sobre el límite de los desconciertos, mientras un humo negro vuela hacia el cielo las cenizas del tesoro más honesto.
Y en un ángulo olvidado, un cartel ahoga bajo la bruma de los tiempos su leyenda:
¡No traspasar!
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Leandro Rodríguez Salcedo
Oops! Xanadu!
The king is dead or slowly has committed suicide?
The pinnacle of a millionaire man
who doesn’t live the American way of life.
He knew, shit happened, and
he lost his smile.
News on the March!
You should have known…
after a last piece of a pyramid
there’s only a sterile big triangle…
an arrow of stone missed in deserts or jungles
pointing superb, but too harmless, to immutable sky.
There, the great stage chosen by supreme stars to turn and bump and spin and clash
until they fall over the persons.
Until that loneliness burns all them in the final fire.
What’s Rosebud?
It’s wanted now!
Like always, dead or alive!
If only a single word
could mean enough
to save your crimes…
…your heart of boy…
…slaved in a cage…
…with iron doors.
Your mother fears,
is your mother’s fault.
Should have been loved…
but empty space was filled with
acquisitions and too much hate for Mr.Bigchair-Theacher’s speech…
…so far away from home.
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Sabrina Lugo
Universo en espera, archiesfera del horror. Rayo atravesando los tantos tiempos, tan inevitables como deslizables son. Espejo adulto de lo diminuto. Falta, fantasma, destino y abismo. Proteger el fuego a nieve, lo sagrado ¿alguna vez muere? Declaraciones de principios y finales de historia, declaraciones de amor. Habría podido ser un gran hombre, sí. Y fui quien soy.
Mi madre me brinda un cheque de padre. Lazos financieros, masiva búsqueda de amor. Hijo nacido de las puertas de un banco, acunado de herencias, alimentado de abandono, ¿quién soy?
¿Me podría quedar con este papelito?
¿Que ruede y ruede como esfera de nieve y acumule tiempos y soledades al sol?
¡Madre, padre, diamante! Matutino, vespertino, nocturno. Púlanme, cúbranme todo hasta que haya nada. Tanta gente y estoy solo… Hilos manejando las marionetas del amor. Fuego fatal en mi corazón, distancia mortal. Factoría del engaño, rompecabezas, la pieza que falta. Fantasma y traición, falta fatal. Frío brillo letal. Deshecho de mí, buscándome fuera, jamás seré quien soy. Desandando el calor, refugio de sol a través de aquella ventana, plegaria para un niño sediento de un Dios.
Llanto desierto, grito sediento, reverberante hogar invertido. Gotas blancas escalofrías, pieza delirante, todo y comparte. Golpe sedante, corazón y escudo. Quién pudiera arroparme sin doblegarme.
Habitante de sueños y papeles, mi nombre escrito en algún renglón. Quién pudiera doblegarme sin ahogarme, protegiendo el fuego a nieve, lo sagrado aquí,
nunca,
nunca muere.
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Manuela Ledesma
Charles Foster Kane: Tirano, Infeliz, Inflexible, Hombre, Ambicioso, Ególatra, Egocéntrico, Generoso, Demasiado, Mucho, Siempre, Centro, Vigía, Atalaya. Pero sin horizonte, Lineal, Llano, Liso. Pero profundo, Misterioso, Seductor, Adulador. Kane.
Rosebud: Capullo, Capullo de rosa, Nace, Evoluciona, Florece, Sensible, Bello, Impermeable, Colorido, Puro, Finito, Instantáneo, Contemplación, Maravilla, Naturaleza, Natural, Leve, Etéreo, Perfume.
Rosebud es una incógnita. Kane es una incógnita. Indescifrable. Kane y Rosebud. Asimismo, incomprensible lo que pudo haber significado para él. Su búsqueda incesante por algo que no se sabe que fue. Quizás porque nunca lo tuvo, murió con ella, con su intriga, con su impenetrabilidad, con su indiferencia por el saber, pues requiere de empatía, de atención, de sensibilidad, de contemplación, de paciencia.
Nunca pudo tener. Nunca lo tuvo. Nunca ¿lo quiso? ¿Lo quiso sin saberlo? ¿Lo tuvo y no pudo nunca verlo? Lo tuvo, pero nunca se dio cuenta. No lo alcanzó. Al bello sensible leve capullo, que precisa de cuidado y atención. Abundancia lo ahoga, Riqueza lo empobrece, Exceso lo destruye.
Si hay algo que sé que no quiero ser es Charles Foster Kane. Ni su Rosebud.
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Diego Cirulo
¡Extra! ¡Extra!
Está muerto. El imposible, el odiado, el casi amado, el déspota, el injusto.
Así empezaba el día en aquel sombrío país.
Sin más que un puñado de palabras vanas y sombrías, la prensa se revolvía en su propio ego y quemaba la imagen del viejo aventurero que les dio techo y comida.
Parte del pueblo contestaba a los blasfemos y otra callaba recordando pecados.
¿Quién era realmente ese hombre que, con sus insospechables acciones, dio forma y vida a una época? ¿Quién tenía razón sobre él? ¿Los hijos de letra insolente o los insolentes de puño y letra?
Nadie. Seguramente.
Un amigo cercano al viejo escribió:
“Él vivió, pensó, amó y creó a su manera. A su gusto fueron las cosas”.
Sus opulencias y contradicciones, ¿pueden ser juzgadas?
¿Alguien tiene el valor de condenar a aquel que, francamente, fue y es un compendio maravilloso de todos nosotros?
Ícono brillante, dejaba a sus colegas en las sombras por su astucia.
Amante sanguíneo, abandonaba todo por cada una de ellas
y se adormecía en sus curvas.
Su sonrisa, poderosa y honesta, doblegaba cualquier síntoma de dolor externo; alimentaba a las masas y, ante los errores lacerantes e impresos con fuego, lloraba desconsolado detrás de los escenarios.
¿Qué es el verdadero poder sino una forma de olvidarse del dolor diario y doblegar, con franqueza, las curvas peligrosas que propone la vida y mirar más allá de la propia nariz?
¡Extra! ¡Extra! ¡Somos él, aunque no queramos!
¡Extra! ¡Extra! ¡Es inmortal! ¡Repetimos! ¡Es inmortal!
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Jorge Sebastián Noro
Harto profundo se ha transformado el pozo infinito. Sus paredes circulares llenas de ramificaciones, cruzadas por un barroco intenso que contiene en su interior montón de vidas e historias. Ver a través significa romper a hachazos muros hechos de ladrillos macizos. Lo que se escucha en cada porción diminuta se superpone con otra armando un fusilamiento de sonoridades. El aturdimiento que provoca conmueve la conciencia, el cuerpo, la humanidad de aquellos que están dentro.
La cuestión de la corteza se desplaza al núcleo, que contiene en sí mismo la verdad de lo que acontece. Pero es necesario establecer conexiones con las piezas que constituyen la realidad determinada. Un tejido contundentemente estrecho impide pasar. Indagando en las afueras, se podrá entrar. Desarmando los bordes.
El Ciudadano / Citizen Kane
Orson Welles
Estados Unidos – 1941 – 119 min.
Por Andrés Besada
De chiquito siempre quise llegar a ser esto. Pero ahora no puedo controlar tanto poder. Estoy cansado de todas estas estatuas, de esta casa gigante, de tener que comprar leña sólo para prender la chimenea, del diario, de la gente… tengo ganas de romper todo, de deshacerme de todo lo material, pero es tan difícil… Si llama alguien NO ESTOY PARA NADIE.
Kane.