La película prohibida
Buscando mi destino
Por Jorge Leandro Colás
I
Anoche la vi. Un par de planos alcanzaron para saber que era ella. Pero como había gente en casa, decidí seguir de largo en aquel zapping casual y nocturno y contener mis deseos de verla otra vez. Aunque suene extraño, no sé su nombre. Sé que son varias, cuatro o cinco por lo menos. Googleo y sigo.
II
Se llama “Destino Final”. Es una película yanqui, bastante comercial, que cuenta la historia de un pibe que tiene la premonición de que algo terrible ocurrirá en el avión al que se acaba de subir. Luego de su escandaloso brote, los miembros de la tripulación lo obligan a descender del avión junto a par de amigos y finalmente aquel oscuro presentimiento se convierte en realidad. El pibe ve a través del vidrio de la sala de espera del aeropuerto, que el avión del que se bajó explota por los aires.
Sin dudas, es un buen punto de partida. Creíble, verosímil, lógico. Creo que casi todos, al subirnos a un avión, pensamos en algún momento que es absolutamente posible que semejante monstruo pesado y alado se venga a pique o explote en el aire.
Volviendo a la película, creo que en “Destino Final”, no sólo el avión explota por los aires, sino que en ese mismo momento, la película explota y se desintegra, porque la historia que sigue de ahí en más tiene muchas muertes y poco sentido.
Pese a eso, debo decir que la veo cada vez que la engancho en la tele y no hay nadie cerca. Ojo que también veo todas sus secuelas. La segunda tiene que ver con una autopista y accidentes de autos, la tercera con una montaña rusa, la cuarta con una carrera de autos en un autódromo y la quinta con un puente y un ómnibus.
En cada una de las secuelas el peligro y la calidad de la película original, se van degradando irremediablemente. Fantaseo que en las próximas “Destino Final” el peligro tendrá que ver con superar el obstáculo de un cordón de la vereda, tragar sin atragantarse una galleta de arroz o ir al pago fácil sin que se caiga el sistema.
III
Para escribir este texto (y sólo por eso, ¿sí?) me fijo en YouTube y encuentro unas cuantas recopilaciones de las mejores muertes de la saga: un automovilista al que le cae un gigantesco tronco en la cara, las chicas que mueren incineradas en una cama solar, el tipo que explota haciendo un asadito, el pibe del supermercado que muere aplastado por un carrito, el nadador que muere succionado por la bomba de su pileta de natación.
En fin, hay muertes para todos los gustos, mucha sangre, cortes múltiples y simultáneos, aplastamientos, mutilaciones.
IV
No son buenas películas, las historias no tienen sentido, las actuaciones son flojas, ni siquiera los efectos especiales son aceptables. Pero no hay caso, “Destino Final” me puede. Siento vergüenza y pudor al decirlo. Sólo unos pocos lo saben, tal vez tres o cuatro personas de mi círculo más cercano.
Nunca las vi en el cine, porque creo que no me hubiera atrevido a enfrentar al boletero para sacar la entrada o mucho menos conseguir alguien para que me acompañe. Tampoco me atreví a alquilarla en DVD, hubiera sido impensado ir al videoclub de Liberarte y dejar de lado un historial de Tarkovskys y Depardones para pedir “Final Destination”. Ni siquiera tengo una copia perdida en alguna carpeta oculta de mi computadora, no vaya a ser que alguna vez la tenga que mandar al service.
Por todo esto “Destino Final” es mi película prohibida, porque no hablo de ella, porque la oculto, porque pocos saben de este gusto culposo, porque mi inconsciente no me deja ni siquiera aprender su nombre.
Lo vivo con culpa, pero también con calma, porque se que siempre el destino (final o no) me vuelve a cruzar con ella, con sus jóvenes atolondrados y sus muertes alucinantemente inverosímiles.
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Destino final (Final Destination, 2000) | James Wong
Destino final 2 (Final Destination 2003) | David R. Ellis
Destino final 3 (Final Destination 3, 2006) | James Wong
Destino final 4 (The Final Destination, 2009) | David R. Ellis
Destino final 5 (Final Destination 5, 2011) | Steven Quale
Destino final 6 (Final Destination: Bloodlines, 2025) | Zach LipovskyAdam B. Stein