Connect with us

Hi, what are you looking for?

GrupoKane.net.arGrupoKane.net.ar

IMPRESIONES

Cine dentro del Cine (Metacine)

En el principio, atrezo. Cámaras y Pantallas. Artificio y Tramoya. La evolución Trans-Inter-Para-Archi-Hiper-Meta(textual). “Metalenguaje”. “Metafílmico”. “Metacine”. “Cine dentro del Cine”. Tautología y Autorreferencialidad: lo representado y el proceso de representación, romper la identificación (primaria y secundaria) con el espectador, ¿cuál fue la motivación del cine a volverse hacia sí mismo? La maduración artística demanda reflexión y autoconciencia.

¡Luz, Cámara, Palimpsestos Audiovisuales!

Fellini 8½ / 8½ / Otto e mezzo
Federico Fellini
Italia/Francia – 1963 – 138 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Embotellamiento emocional. Las miradas de los automóviles encapsulan el encierro del haedo divino. Asfixia, opresión, y crisis. Una fuga de gas lo libera en flotación, volando entre cielos y nubes, sueños y epifanías en barrilete. Pero la razón a caballo tira de la cuerda para bajarlo definitivamente. ¡Guido! Un sombrero de alas, una mirada a través de lentes, y un látigo latente al son de las Valquirias. Nuca es tensión y la nueva película un mar de incertidumbre necesaria. Einfühlung. Duración. Sublimación. Las palabras se rinden ante tu ego laberíntico. “A primera vista se ve que falta una idea problemática, una premisa filosófica”. Espíritu versus Pensamiento. Inspiración Poética versus Patetismo. Los argumentos sin sentido de los refutadores de leyendas sucumbirán ante la torre de lanzamiento del artista mientras su mano derrote al ahogo y la de su Belleza extienda un vaso de agua bendita. «Asa Nisi Masa». Una tina y el baño de vino para Guido, il ragazzo. Y al son del látigo de Guido, il uomo, la danza orgiástica de la fantasía. ¡Marea de Venus! Luisa. Rossella. Carla. La Saraghina. Gloria. Madeleine. Adore. Signora Misteriosa. Eleonora. Eva y Dina. Caterina. Nadine. Hedy. Jacqueline Bonbon. La Negretta. Todas las historias, una historia. ¡Bellisima! ¡Toujours! ¡Pulposa! ¡Claudia! Madre | Mar | Mujer | Musa. La obra maestra todas juntas. “El papel no existe. Ni la película existe. No existe nada en ninguna parte. Todo es confuso. Sólo así vivo”. ¿Por qué? «Porque no sabe amar». Y entonces se encienden las luces, se arma la ronda, se suma el propio Guido y la banda sigue tocando. Y la conciencia crítica muere ahorcada ante el andamio gigante que se estructura frente a la Mèr(e). Y al son de la hilaridad, del gozo, del júbilo, del regocijo, y la diversión de un niño con su flautín, el comienzo festivo de la obra maestra hecha de Impresiones.

All that Jazz
Bob Fosse
Estados Unidos – 1979 – 123 min.

Por Sabrina Lugo

Cuerpo, acción en cada una de sus microscópicas partes.
Mente, predisposición del cuerpo entero, organización y coordinación en tiempo, espacio, melodías, sonidos y silencios.
Corazón sin mezquindad posible, toda clase de vivencias, recuerdos, emociones y sensaciones puestas en juego. En el suelo, en las vértebras, en los párpados, en el sombrero y el chasquido de dedos. Juego.
¿Te traicioné? ¿No será que el ego es tan, tan grande que no permite ver que lo esencial es inviolable, para ambos, y que te cuido como vos cuidás de mí? ¿Oís? ¿Soltás? ¿Es posible enseñarte algo? Sí, es posible… cambiar, crecer, sanar.
Entrega en la entrega, cómo sería si no. Un, dos, tres, tanto que se va yendo, tanto que lidiar sería detenerse, frío, helado.
El movimiento lo es todo, corazón, pulsión. Transición, ¿hacia dónde? Imposible pensarlo, sólo baila, sólo encuadra.
Efervescente muerte, imposible detenerte. Efervescente mente, corazón y pulsión.
Todo este arte, todo este amor, todo este jazz. Tantas despedidas, tantas bienvenidas…

All that jazz
Bob Fosse
Estados Unidos – 1979 – 123 min.

Por Martín Figueredo

¡Aplausos! ¡Vibraciones equilibristas! ¡Las siento! ¿Acaso yo solo? Ahí es cuando, ancho, pierdo el miedo a caminar por la cuerda floja, pues soy yo quien se desdobla en tres y tensa ese débil filamento que sostiene lo que aún no noto es mi vida toda, completa. Me deslizo, vibro, avanzo por ella. Devengo en algo que, consciente, soy. Y todas las noches, monólogo insípido y repetitivo, cortina del contenido infame que sobra los pasos del ya sabido castigo. Quirúrgicos, exactos, casi como burla irónica a mí rutina de muerte en cuentagotas y pastillas diarias. Los cinco sentidos que alertan muerte. Entonces, el latido muestra uno, dos: ira y negación. Maldito yo al soltar la cuerda aún reptando encima pues tercera está la negociación. Soborno dilatado a mí mismo ahora depresión. Astutos, pillos hambrientos los que descifran el tempo de mi danza y quitan la red que vela mi soledad, sostiene el futuro y me aguarda.
Allí, última y quinta, al final, la aceptación. Pobres los cercanos que quietos me ven tambalear esperando salvar mi caída en vivo y en directo. El temblor no me hace caer, me hace vivir. No pido que me salven, sólo entiendan que lo que late es mi corazón.

El Desprecio / Le Mépris / Contempt
Jean-Luc Godard
Francia/Italia – 1963 – 103 min.

Por Mariano Morita

Toutes les histoires

(Une vague nouvelle)
Azul, blanco, rojo. El culo de Brigitte Bardot. Godard.
Cada vez que escucho la palabra “cultura” saco la chequera.

(Le contrôle de l’univers)
Después de cenar veremos una película, me dará ideas. Hatari!, Vivir su vida.
Está en el guión, pero no es lo que está en la pantalla.

(Fatale Beauté)
¿Por qué no quieres hacer el amor?
Agujero del culo. Puta. Mierda. Me cago en Dios. Boludo. Basura.
¿Te parece que me queda mal?

(Histoire(s) du cinéma)
Estamos listos, Sr. Lang.
“Odisea” 14.702. Primera. ¡Acción!
Travelling. Silencio.

El desprecio / Le mépris / Contempt
Jean-Luc Godard
Francia – 1963 – 83 min.

Por Lara Arellano

Cuerpo azul, cuerpo rojo. Relámpagos de amor, relámpagos de espanto.
Sentir hasta palidecer la voz y el rostro. Sentir hasta enmudecer el tiempo y su gesto.
Sin mito y sin canto naufragan y se pierden; los escombros de un pasado de reyes y amantes.
Esfinges del error proyectan la trampa de la máscara. El disfraz de Dioses les devuelve el grito ciego. ¿Dónde estás? ¿A dónde irías? ¿A dónde regresar después de tanto mar?
Camille se desnuda y se vuelve sirena. El desprecio se hace cuerpo y se echa a esperar otra intersección del destino. Ya no te amo, ya no, adiós, cuídate.
Ulises alza su espada y divisa su tierra en el horizonte.
La vida acaba, y el cine sigue.
Siempre.

La noche americana  / La nuit américaine / Day for Night
François Truffaut
Francia – 1973 – 115 min.

Por Diego Cirulo

Séverine no recuerda, no recuerda hacia donde va. Un vaso de cristal en su mente.
Séverine no piensa donde está mientras Ferrand no la escucha y la anhela joven.
Acción. Corte. ¿Se encontrará ella todavía en el legado de Don Luis? ¡Ah! ¿Quién sabe?

Quatre cents coups llegan hacia Ferrand. Uno pequeño, uno diminuto y severos gigantes.
¿Qué escuchará mientras Séverine parpadea hacia un sueño sunsetboulevariano?
Ferrand mira atónito su propia factura mientras acude en su memoria a Jean-Luc.

-¡Corte! ¡Corte! ¿Es que nadie escucha que el amor no es así? ¡Esto ni siquiera es ficción! Esto es… Es… Séverine, ¿tienes la respuesta? ¡Es que no es amor!

Alphonse, más atrás se maravilla. ¡Eso si es amor! ¡En la pantalla si lo es! ¡Cómo el suyo!
Ferrand lo mira… y se mira… Y nos mira. Y evalúa.

¿Cómo terminar esto? ¿Qué hace la vieja actriz mirando el cuadro de Cecile mientras los demás se apagan tal como cae la noche?

Caos, reina el caos. Y Ferrand mira, y apunta. Je vous présente… ¿Qué? ¿Qué? ¿¡Qué!?

Viejo en segundos, la claqueta se quiebra. Ferrand pensará en otros encuentros cercanos, encuentros que le rindan tributo y hagan de él lo que merece.

Tiene razón, el amor no es así…
Por momentos, es tan cruel como el cine.
A veces, más oscuro que su propia sala. ¡Corte!

El ocaso de una vida / Sunset Blvd.
Billy Wilder
Estados Unidos – 1950 – 115 min.

Por Anabella Bustos

“Lean aquí, en el texto que sigue, el destino del idiota que fui. Finalmente muerto por haber querido, en vano, despertar a una sonámbula:

Al principio parecía habitar un extraño borde; mostraba una débil conciencia de aquello a lo que se resistía: el paso del tiempo, el límite de la pantalla, el reverso del decorado, el olvido. Tensionada entre la eternidad y el instante que fuga… ella se parecía mucho al cine de entonces. No advirtió, sin embargo (y créame usted, yo tampoco lo hice), que la condición de la eternidad no es otra que la de un tiempo ya perdido inexorablemente.

Aferrada al sueño luminoso que la había construido estrella, multiplicó luego la grandilocuencia de su gesto, el inefable ornamento, el exceso de sus ojos ya sin brillo.

Eligió la eternidad y se envolvió en su limbo, ignoró el instante, se pareció aún más al cine.

De a poco, todos nos descubrimos cómplices de su mentira. Todos sus hacedores y todos sus habitantes.”

El hombre que dejó aquí estas líneas tampoco es verdad más que en el devenir de una escritura que ni siquiera es la suya. Queda en ustedes la posibilidad de creer en él, casi como quien otorga vida, desde el silencioso lugar de la lectura.

El ocaso de una vida / Sunset Blvd.
Billy Wilder
Estados Unidos – 1950 – 115 min.

Por Anabella Speziale

Un detective flota inerte en una piscina llena de hiedras… y recuerda vanidades:
grandes estudios y nombres lujosos en marquesinas brillantes;
nombres estelares olvidados en mansiones oxidadas…
actores que viven arrastrando sus pasados de Gloria… sus gestos de estatuas.

Posturas: mudas… parpadeantes… incandescentes. Rígidas expresiones en rostros sin palabras.

Un nuevo estado del habla… las ha encerrado en su propia fantasía.
Hoy sólo les queda vivir petrificadas entre lujos de antaño y engaños de famas.
Firman vanos autógrafos a una audiencia que se evapora en las sombras.
Un director le sirve un banquete a su estrella favorita quien se lo come frío en una perdida partida de Póker frente a el micrófono que la aplaca…

Silencio, el sonido ha matado a una estrella… y la pluma de su sombrero ha rozado un micrófono. Hoy ya nadie la recuerda en ninguna sala…

Silencio en el set… se filma con sonido directo dulces palabras para las nuevas pantallas.

Los Ángeles al desnudo / L.A. Confidencial
Curtis Hanson
Estados Unidos – 1997 – 138 min.

Por Leandro Rodríguez Salcedo

En primer plano se ve una rubia divina y detrás de ella un impecable policía de TV. A más distancia está quien cree en los héroes. Más diminuto se ve una Ithaca con policía. Al fondo se ve la fábrica de todo lo que se ve. El cielo está indefinido. En un círculo hay un hombre sospechoso que sabe todo y mueve los hilos.

Caen las vestiduras de la apariencia y el bien y el mal se entremezclan. Se ve el sexo y se ven las drogas. Se ve la nada y se ve la muerte. Se ve el maquillaje de la falsa diva. Se ve que es luz y sombra lo que parece gente. Desaparece el sueño lógico y plácido de repente.

Mostradas todas las cartas se vuelve a armar el castillo. El suelo endeble se reconvierte. Más decorados, más actuaciones y más gatillos.

L.A. Police y Hollywood Studies aplauden junto a la audiencia vidente.

Cantando bajo la lluvia / Singin’ in the Rain
Stanley Donen y Gene Kelly
Estados Unidos – 1952 – 103 min.

Por Diego Cirulo

Un universo sin voces, sin canciones, sin risas.
Un mundo virgen de vocales, de consonantes, de armonía.
Un caballero audaz y danzarín. Estrella y genio.
Una damisela muda. Reflejo de algo que muere.
Gestos de mosquetero, él. Labios mudos, ella.

Es preciso despertar, abrir la boca y no para bostezar.
Cantar y bailar. Amar y crear.
Allí… los tres magos:
Un clown (las canciones), un bailarín (la risa) y un suave susurrar femenino (la voz).
Good Morning! Good Morning! Make em Laugh!

¡Qué difícil contentar a los que os miran!
¡Qué duro hacer reír!
Qué hermoso amar…

Camera… Sound! Action!

Cantar bajo las gotas de lluvia, adorar la voz femenina.
Abrazar, besar, danzar, creer, triunfar. Explotar con alegría gutural.
Tup turup tup… tupturururuptup…
Tup turup tup… tupturururuptup…

Qué bello cantar… amar.
Y ella… ella es genialmente bella.

El Artista / The Artist
Michel Hazanavicius
Francia/Bélgica – 2011 – 100 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Hollywood, 1927.

George Valentín,
la estrella con su perro
el show de la gracia y el ritmo
del gran danzarín.

Entre fotos y flashes
Peppy Miller, su joven admiradora
a la que regala cejas hacía arriba
y una sonrisa encantadora.

Fisgoneando en su camarín
ella juega con el saco que la toma,
la descubre Valentín
y el amor entre ellos se asoma.

Entre las claquetas el dúo danza nuevas formas
un latir detrás de un antifaz Fantômas,
un chiflido mudo al pie de la escalera
ese beso hacia el viento que él espera.

Pero un error ciego y sordo los separa
la chica y su camino hacia la fama
el silencio se hace hablado
a él lo empantana y se lo traga.

Tragedia entre fuegos,
una carrera enlatada se quema
La dama y sus cuidados amorosos,
el caballero con ellos su afán recupera.

El tap dancing los alimenta,
la pareja finalmente se ama,
el cigarro de Al Zimmer los alienta
una historia con un iris que se cierra.

Good Morning, Babilonia / Good Morning, Babylon
Paolo Taviani y Vittorio Taviani
Italia/Francia/España – 1987 – 113 min.

Por Anabella Speziale

Las circunstancias son extrañas. El hambre cruje en las catedrales toscanas y los hermanos peregrinan a la Tierra Prometida. Nuevo continente; nuevos empleos y viejas intolerancias. Son sus manos; artesanas por generaciones, las que les abren la puerta de la meca de Hollywood. Seducen al genio director de todos los tiempos y los hermanos comienzan a moldear los sueños. Sus obras desafían el tiempo en la pantalla de plata. Un reflejo de luz baña el cuerpo de aquellas actrices en túnicas blancas. Bailan bajo sus ojos, se encuentran entre las sábanas. Se construye Babilonia entre telones y elefantes blancos. Pero ya no hay jardines en el baile de la pólvora. Cada uno a su trinchera, cada uno con sus ideales. Intolerable amor fraternal.

El Aviador / The Aviator
Martin Scorsese
Estados Unidos/Alemania – 2004 – 170 min.

Por Andrés Besada

Todo comienza con un dormir, soñar y luego alimentar la pasión.
Muere un poco cada día y vive en su vicio de cine, aire y alcohol.
Somnolencia imposible dentro de una mente posible.
Cielos donde todo sucede, nubes llenas de aire para quien lo quiera respirar.
Libre como un pájaro en una jaula, preso de su obstinada y aérea pasión.
Blanco y negro sus sueños. Plateada y metálica su visión.

Chaplin
Richard Attenborough
Estados Unidos/Japón/Francia/Italia – 1992 – 143 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Pasos en la oscuridad. Una puerta que se abre.
A contraluz, el ícono del cine… “Chaplin”.

Una mirada frente al espejo es su eterno vagabundo: un bombín dispuesto a cortejar a las damas, unos zapatos gigantes para su destino errabundo, un bastón agraciado y un bigotito con vida propia alegra a millones de almas desdichadas. «La vida es una tragedia cuando se la ve en primer plano, pero en plano general es una comedia». La verdadera quimera del mundo es sacarle una sonrisa y la comedia es saber quién eres y de dónde vienes. El pibe huérfano. Un baile de corridas y persecuciones al son de los panecillos para las masas hambrientas, un puntapié en el trasero para la clase alta, motivos suficientes para deportar al inmigrante. Duele el mundo con su intolerancia y los tiempos modernos y sus grandes dictadores apagan las luces de la ciudad…

“El amor perfecto es la mayor de las frustraciones, porque es más de lo que podemos expresar”.

Barton Fink
Joel Coen y Ethan Coen
Estados Unidos – 1991 – 116 min.

Por Diego Cirulo

Huele a quemado… ¡por Dios, parece madera!
Sentado e inclinado hacia la tinta, el escritor suda. Siente que no debe.
Se mira los dedos, los tuerce, se esfuerza por erradicar culpas.
Las paredes, repletas de moho, oscuras y cada vez más pequeñas lo miran, lo aprietan, le hacen mirar al cielo inexistente y preguntarse porque eligió ese lugar.

Le pidieron hacer basura y se ahoga en ella. Se sofoca ante el simple hecho de convertirse en un mercader; en transformarse en una bestia mecánica bruta y entretenida. Allá fuera… ¡Algo se está quemando!

Las teclas ríen en su virginidad. El escritor, más sudado aún, las odia.
Quiere ser él mismo, quiere liberarse del crepúsculo de la idea.
Se sabe genial, aunque no tenga obra. Se arremanga ante el torcido papel.
El humo entra en la habitación… lo abraza, lo muerde, lo aprieta.
Se desespera.
Se siente morir sin haber escrito una sola palabra. Ni siquiera una idiotez.

¡Ve hacia afuera, ignorante!
¡El fuego trae la purificación y con ella la libertad! ¡Qué importa tu dignidad!

Ed Wood
Tim Burton
Estados Unidos – 1994 – 127 min.

Por Fabio Villalba

Edward D. Wood, Jr.: Director. Escritor. Productor. Actor. Dador de vida. Creador. Dios.
Puro optimismo. Duda, sí, pero Eddie —porque lo queremos lo llamamos Eddie— sigue adelante.
¡Vamos Eddie! ¡Vos podés!

Sus ojos reviven lo muerto.
Sus ojos embellecen lo feo.
Sus ojos hacen real lo falso.
¡Seguí adelante Eddie! ¡Vos podés!

Y… ¡Acción! Y… ¡Corte! ¡Perfecto! ¡Se imprime!
Y… ¡Acción! Y… ¡Corte! ¡Hermoso! ¡Se imprime!
Y… ¡Acción! Y… ¡Corte! ¡Eso estuvo perfecto! ¡Se imprime!

En su rostro, cada imagen. En sus labios, cada palabra. Controla a sus criaturas hasta en la proyección. ¡Es un dios! ¡Tira de las cuerdas! ¡Tira de las cuerdas!
Ojos desquiciados de emoción. Proyector. Pantalla. Y lo sabe:
This is the one.
This is the one I’ll be remembered for.
Sí, Eddie. No importa lo que digan. ¡Lo lograste!

Irma Vep
Oliver Assayas
Francia – 1996 – 99 min.

Por Lucas Granero

Vous avez lu l’histoire
De jesse james
Comment il vécut
Comment il est mort
Ca vous a plus hein
Vous en d’mandez encore
Et bien
Ecoutez l’histoire
De bonnie and clyde

Sobre los techos de París, una noche de lluvia incesante, la gatúbela hongkonesa se roba las joyas. Se inventa el cine que no puede procrear. Acto de impureza total, la noche la ilumina azulada. Todo parece inventarse.

Dreaming, Dreaming of a girl like me
Hey what are you waiting for – feeding, feeding me
I feel like I’m disappearing – getting smaller every day
But I look in the mirror – I’m bigger in every way

Sobre los techos de París, ahora sin lluvia, pero crujida de una especie de desierto de grano fílmico, la gatúbela hongkonesa se escapa con las joyas. Su enemigo la persigue y la captura. Posesión absoluta, radical, el cine la lastima, le da batalla. Todo parece destruirse. El cine gana de nuevo.

El hombre de la cámara / Chelovek s kino-apparatom / Человек С Киноаппаратом / Man with a Movie Camera
Dziga Vertov
Unión Soviética – 1929 – 68 min.

Por Lucas Granero

El hombre de la cámara. Superhéroe de electricidad rítmica, sobrevuela el territorio soviético que despierta, capturado por un arma invencible. Estructura de pura industrialidad, encauza la característica humana más poética: la posibilidad de ver. Híbrido. El hombre de la cámara, abre su ojo mecánico que fija el movimiento en su cerebro. Un halcón posado en la cúspide de la ciudad, omnipresencia total, la gloria de los dioses. El hombre de la cámara. Superhéroe de vigilia constante, que sin descanso se permite soñar. Difícil vencer un poder de tal magnitud.

El hombre de la cámara / Chelovek s kino-apparatom / Человек С Киноаппаратом / Man with a Movie Camera
Dziga Vertov
Unión Soviética – 1929 – 68 min.

Por Anabella Speziale

La ciudad duerme, pero nada está quieto. Un ojo voraz la sueña, la recorre, la esculpe inmortal con el filo de su diafragma. Postales celuloides de una visión mecánica. ¿Analogías de un espejo de dos caras? En ese paisaje escenificado lo encontramos: un hombre enigmático con su cámara a cuestas.

Despiertan sus personajes, alguien barre una vereda y la vida se va apoderando de cada rincón, de cada calle, de cada amor… Y él está allí, en todos lados, a toda hora, vigilante, ávido de retratos instantáneos. Movimientos perpetuos que se escapan entre sus dedos. Se agitan lo íconos de la metrópoli moderna: transportes, marquesinas, entretenimientos, deportes… todos ellos bailan junto a la moviola ávida de luces y sombras chinescas. Vida cotidiana y ficciones de fábulas se entrecruzan en el repiquetear del proyector.

Haz de luz irreversible que avanza implacable haciendo de la realidad el artificio que fascina a nuestra mirada.

El Cameraman / The Cameraman
Edward Sedgwick y Buster Keaton
Estados Unidos – 1928 – 69 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

El hombre de rostro impasible, delgado, pero bien formado, de baja estatura, con pantalones holgados y sombrero plano. El hombre noble hasta la ingenuidad, pero provisto de una energía que al desatarse enfrenta cualquier catástrofe. El hombre dispuesto a ejecutar toda clase de proezas físicas delante de la cámara al punto de arriesgar su vida por amor a su imaginario. El hombre estoico detrás de la cámara que arriesga su vida en la guerra, vuela por los aires, y vence el vértigo de las alturas para obtener la imagen del mundo y así conquistar el perfume amoroso de la eterna mujer que lo inspira.

El hombre detrás de la cámara dirige: pone el cuchillo en la mano de sus actantes para crear la pelea; tira las bombitas de luz para atraer a los combatientes hacia su encuadre. Pero las imágenes se ocultan inesperadamente.

El hombre delante de la cámara arriesga su vida: choca con su bote y detiene a la lancha; saca a la chica en medio del torbellino acuático. Pero las medallas se las carga el farsante inescrupuloso.

“Mueve la manija siempre hacia adelante, nunca hacia atrás”. La cámara crea y registra, proyecta y testimonia su verdad desde el nuevo punto de vista y la verdad de la imaginación visual y el cuerpo acrobático del hombre detrás y delante de la cámara sale a la luz, poniendo al villano y al héroe en su lugar. Sueños y realidad, poesía y cine. Una vez más triunfa el verdadero amor del director y su musa.

The Big Swallow / A Photograpihc Contortion
James Williamson
Reino Unido – 1901 – 1 min.

Por Diego Cirulo

Sonríe el hombre afable.
Sus lentes se quita y, de repente, la ira emerge.
Revolea su bastón, vocifera enardecido.
Parece que su encuadre no lo hace bien parecido.

Avanza y avanza, el cuadro se llena.
Su boca… ¡Oh, Dios! ¡Su boca!
Devora… ¡La cámara!
El operador se pierde en la negrura. Son las fauces en detalle.

Una nueva sala oscura. El cine ha entrado al cine.
La dentadura se cierra y allí fuera alguien más observa.
Otra cámara… Otra mirada…
Uno nuevo que mira y uno nuevo que registra.

Sonríe el hombre afable.
Sonríe, en su nuevo encuadre.

Uncle Josh at the Moving Picture Show
Edwin S. Porter
Estados Unidos – 1902 – 2 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Teatro de vodevil,
Uncle Josh en su butaca.
Imágenes en movimiento
sobre la tela fantasma.

Sus sentidos despiertan
la belleza bailarina.
De un salto al escenario
y el deseo de atravesarla.

A los lejos el tren se acerca
irrumpe a gran marcha.
Cuando lo enfrenta cara a cara,
el pánico lo embarga.

“¡Son amantes!”, piensa irritado,
y quitándose el abrigo, se lanza con furia.
La tela se desprende y en la parte trasera,
descubre al operador que inicia la trifulca.

No es tiempo aún para reflexionar.
Imposible trasvasar la frontera.
Se acaba el «Show Kinetoscope».
¿Alguien tiene otra moneda?

Charlot, tramoyista de cine / Charlot, actor de cine / Behind the Screen
Charles Chaplin
Estados Unidos – 1916 – 23 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

«Behind the Screen»

David, el asistente de Goliath, el jefe de los tramoyistas. Un hombrecito con bombín, traje agujereado, zapatos gigantes y un bigotito con vida propia, el único dispuesto a poner las cosas en su lugar.

«¡Preparen la escena!»

El pequeño danzarín trabaja a diestra y siniestra. Cámara y Trípode. La engancha a su paso, la tira de taquito, juega y bromea, la abre de piernas y elige su encuadre. La columna gigante cargada en su espalda, bandea a ambos lados, clama justicia y cae sobre el explotador. Su cuerpo cansado ante la desmesura de su esfuerzo faraónico se rinde ante la silla. Un celador alcahuete vela por los intereses de la patronal y su jefe hipócrita desde la silla lindante regaña al único trabajador. La eterna lucha del vagabundo.

«El arte dramático es la comedia»

La palanca abre el pozo al disparo y los huelguistas preparan la venganza: dinamitar la puesta en escena. Pequeño enfrentamiento de un lado y del otro de la cámara, la pasión rebelde del pequeño hombrecito, a la vez tramoyista y actor principal, genio y figura. Golpes, patadas y tortazos de crema. La persecución para atrapar al vagabundo deja a su paso la estela luminosa del cine. Y en medio del caos, la desmesura, y el disparate de la puesta en paralelo, la chica en peligro alerta los sentidos del único héroe. Rescate al último minuto. La bomba estalla y tiñe de betún la cara de todos los abusadores. Triunfa David, el único y verdadero ángel del cine. El beso de los eternos enamorados.

«The End»

El moderno Sherlock Holmes / Sherlock, Jr.
Buster Keaton
Estados Unidos – 1924 – 50 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Se abre el telón y comienza otra película. El hombre sueña y se desdobla, deposita su latir en la pantalla. Mirar es mirarse a sí mismo; es encontrar la proyección de los deseos propios; es hallar respuestas profundas a los interrogantes internos. Porque los espejos siempre dicen la verdad.

Ficción y Realidad.

Meterse en la pantalla, vencer al rechazo, quedar en el encuadre, encontrar al personaje, asimilar el ritmo, ingresar a ese otro universo, tan real como la vida misma. Mirarla a los ojos, tomar sus manos, levantar su pequeño mentón, y propiciar el ambiente para el beso. La aceptación del anillo y el futuro inexorable: “¿Una pareja feliz con tres niños?”. El hombre se rasca la cabeza.

El Cine es una forma de entender al Mundo.

Hellzapoppin’
H.C. Potter
Estados Unidos – 1941 – 84 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Universal Theatre. Projection booth.
Un proyeccionista devenido en actor es un chiflado. Una visión del paraíso. Las chicas cayendo hacia él. Explosión de los sentidos. El diablo mete la cola y baja la pantalla: «…cualquier parecido entre Hellzapoppin’ y una película es pura coincidencia».
¡Acción! ¡Empieza la más grande tramoya jamás contada!
Celuloide y Fuego. Sight gags. Slapstick. Risqué humor!
Comienza el musical más infernal de todo Broadway que dinamita la puesta en escena Hollywood. Total subversión.
Chicas al Spiedo. Chicas enlatadas. Chicas de este y del otro lado del espejo.
Un taxi al infierno. Ole y Chic, dos hombres apelando hacia la sala. “Perdonen un momento amigos. ¡Ey, proyeccionista! Quiero volver a ver esa parte de la película”.
Dos hombres, un piano y un contrabajo. Escucha el lustrador del automóvil, la empleada con su plumero, la mucama por la ventana. Sound of one’s tap shoes! Se suman la trompeta, el clarinete, y la trompeta. La guitarra y los tambores. Se arma la mejor escena de danza al compás del swing de un trineo llamado Rosebud. “I thought they’d burnt that”.
Letreros. «Atención. Si Stinki Miller se encuentra en la sala, vete a casa»; «Stinky Miller. Tu madre te busca»; «Stinky Miller. ¡A casa!». Se frena la película. En el proscenio una sombra espectadora se levanta de la butaca y obedece.
El camarógrafo se pega un tiro.
“If it’s a good picture, it’s a Miracle!”

Gremlins 2: la nueva generación / Gremlins 2: the new batch
Joe Dante
Estados Unidos – 1990 – 106 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Okay you guys, listen up!
People pay good money to see this movie!

¡Problema en el arrastre!
Conmoción en la sala.
La cinta se estira, finalmente arde.
¿De qué lado el fuego se propaga?

¡Gremlins!
Creaturas maléficas y destructivas.
La pantalla desata la orgía cinematográfica.
Todas meras sombras proyectadas.

Matinee
Joe Dante
Estados Unidos – 1993 – 99 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Octubre, 1962. Florida.

Lawrence Woolsey Presenta:
“Mant! Misiles Soviéticos en Cuba”
in Atomo-Vision and Rumble-Rama

Una superproducción del imaginario clase B modelo 50’s.
Un conflicto bélico desde la óptica de un eterno infante.
Una experiencia cinematográfica única.
Un gran show de histeria colectiva.

All Terror!

Una realidad atravesada por la televisión y las noticias, el avión y la bomba, el miedo y la paranoia. Atmósfera propicia para el caos desestabilizador. Y el cine como refugio literal y simbólico.

Una pantalla sensacional. Una violencia espectacular.
(with scenographic effects, sci-fi and horror flicks!)
Oprimir un botón para la explosión del American way of life.
El hongo nuclear enfurecido distancia la Imagen y la Realidad.
Después de todo, una guerra también es una puesta en escena.

Fight pay TV!

La Rosa Púrpura de El Cairo / The Purple Rose of Cairo
Woody Allen
Estados Unidos – 1985 – 82 min.

Por Diego Cirulo

Cecilia y la gran depresión. Pobreza de amor, pobreza de bolsillos.
Sueña en las butacas del cine local. Fusiona su dolor con la pasión del celuloide.
Héroes. Amores. Abundancia. Happy End… Felicidad asegurada = Felicidad reciclada.

Tom y su Rosa Púrpura de celuloide. Sonrisas y teléfonos vestidos de blanco cíclico.
Seguro y audaz, las momias busca. Repite y repite su acción hasta el cambio de rollo.
Copacabana con gusto a refrito. Brillo redundante, perlas y diamantes.

Cecilia y la pantalla. La pantalla y Tom. Cecilia y… ¡Tom!
Amor más allá de los universos. La vida del cine se hace a la vida.
El aquí se indigna. El allá se estanca. ¡Revolución! ¡Caos! Consternación…
Un mundo se ha parado y eso es… ¡pérdida!

Gil, actor y padre de Tom, toma las riendas. Promete un cielo repleto de perlas.
Cecilia y Tom… ¿Tom o Gil? ¿Besos en fade out o lucecitas hollywoodenses?
Decisión necesaria, realidad lapidaria.
¡Vamos Cecilia!¡El celuloide reclama! ¡La carne proclama!

Tom retorna… retorna y su ventana se cierra. El desierto Copacabana lo espera.
Cecilia desespera por las promesas antes hechas… que nunca llegarán.
La Rosa se ha ido, Gil también. Ahora brilla Astaire en la pantalla.
Y en la butaca… en la butaca ella sueña con una nueva oportunidad.

El último gran héroe / Last Action Hero
John McTiernan
Estados Unidos – 1993 – 130 min.

Por Leandro Rodríguez Salcedo

Él provoca la caída de su héroe preferido
y el ocaso de su infancia,
y de la nuestra
cada vez que somos niños.
Cuando va con nuestra magia hacia la escena,
la desarma,
y alardea de los trucos conocidos
de este lado de la historia;
ignorando que saber es otro hilo
a la hora de tejer una tragedia.
La de Jack, la de uno mismo.

¿Quién engañó a Roger Rabbit? / Who framed Roger Rabbit?
Robert Zemeckis
Estados Unidos – 1988 – 104 min.

Por Fabio Villalba

Hollywood, 1947.

Algo huele mal en Toon Town…

El horror de la guerra ha quedado atrás gracias a los toons. ¡Estos toons! Golpeados, quemados, ahogados, arrojados por un acantilado… sólo para que la gente ría y así poder olvidar. Pero cuidado: a no romperles el corazón…

Él, que no puede reír, intenta dejar atrás sus horrores con disparos de alcohol. Estallan en su garganta. Queman dolor. Finalizado el tiroteo, la petaca humeante es enguantada en la cartuchera de cuero gastado. Un arma muy efectiva para defenderse de los horrores que se esconden en las sombras filosas de este soleado y colorido lugar.

La vieja bailarina de cabaret, una vez blanca y radiante, ahora es sólo un pálido reflejo en escala de grises. Es que el color trajo la exuberancia en forma de una femme fatale imposible. ¿Por qué está con un conejo? (¡Claro! Es que sobre los conejos se cuenta que…)

Una canción sosa, disfrazada de sentimiento feliz para reproducir el engaño. Intento fallido, ya es tarde: el sueño terminó. El progreso abrió una grieta que irá ramificándose cada vez más. Asfixia creciente e inexorable: como un iris alrededor del cuello de un cerdito…

¡Eso es t-t-todo amigos!

La ventana indiscreta / Rear Window
Alfred Hitchcock
Estados Unidos – 1954 – 112 min.

Por Leandro Rodríguez Salcedo

Enclavado en su sillón, la ventana es la pantalla de otras vidas.
Con la lente de su cámara de fotos, él regula los detalles que le oculta la distancia.
Se inmiscuye en una historia que es ajena; que lo atrapa, que lo indigna, que lo asusta y que lo apena.
Y al final junta el espacio de emociones al saltar de la butaca, cuando alguien que intermedia interrumpe en el misterio y lo desata.

La ventana indiscreta / Rear Window
Alfred Hitchcock
Estados Unidos – 1954 – 112 min.

Por Diego Cirulo

Entre las sombras, el hombre mosca suda y parpadea frente al gran portal vidriado.
Su blanca pata rota lo convierte en un señor que todo lo mira, que todo lo interpreta.
Allí ellos, viviendo. Allí él, observando cada acto, cada suspiro.

Torsos, manos, risas, llantos.
Mañana, tarde, noche, madrugada.
Pianos, colchones, corpiños, esculturas.
Reales ficciones… ventana abierta a la inmensa pequeñez.

Cotidianeidad e indiscreción tornan en Plano Detalle. Tornan en perversión.
Por perverso fisgonea en la oscuridad… y Torval… Torval es la oscuridad.
Oscuridad que es la nada, y en la misma se dibuja la silueta de la muerte.

Peligra el hombre mosca por revelar su condición humana.
Su blanca pata rota le entrega una dosis de mortalidad.
Espectador trascendente que, de pronto, es víctima inmanente.

Pulsión… observador roto. Pecado pérfido tiene su precio.
Descifrar la negrura no suma felicidad, atrae el desangrar.
Mirar y sentir no es mirar y tocar.
Tocar… tocar es sólo para los privilegiados.

The Truman Show
Peter Weir
Estados Unidos – 1998 – 103 min.

Por Diego Cirulo

El gran domo. El gran set.
Dentro, una ficción. Vigilada, guionada, construida.
Fuera, un Dios insecto. Atento, panóptico, inmisericorde.

Truman: preso inocente.
La vida ideal. La mujer ideal. El estilo ideal.
Tan perfecto como imposible. Tan real como en la TV.

Truman: preso en plan de fuga.
Una luz cae del cielo y con ella otra mujer. Epifanía. Revelación.
El mundo tiembla, se fragmenta. Se hace visible la mano del Creador.

Truman: preso frente a la victoria.
Dos universos se sacuden. El domo tiembla.
Un barco en la tormenta. La temible voz del Dios advierte.
Los feligreses en vigilia. Un portal divide la luz de la sombra.
Se acerca el fin del Mundo.

Truman: Fugitivo. Sonrisa, media vuelta y… libertad.

Sueños de un seductor / Play It again, Sam
Herbert Ross
Estados Unidos – 1972 – 85 min.

Por Federico Godfrid

Ojos y más ojos. Su mirada sin parpadear cautiva desde hace más de cincuenta años. Un piano y una voz negra, carrasposa y eterna. Él, su sombrero y su cigarrillo. La hélice del avión que arranca, el melodrama que inunda los ojos y otra vez ojos pero que son anteojos los que enmarcan al seductor sin sueños del otro lado de la pantalla.

Vuelan discos de pasta por el aire, las calles se enmarcan en pantalones Oxford, en palimpsestos sensibles y otra vez Él y otra vez Ella, y otra vez… Nosotros.

Humo de cigarrillo, chicas y más chicas… y La Chica, Ella. Inevitable incluso en tono de comedia. Y a lo lejos se acerca la tormenta y el final inevitable de toda gran película, inevitable deseo: volver a ver, una y otra vez. Hélices, aviones, humo, noche… melodrama, el entorno perfecto para una frase perfecta: “If that plane leaves the ground and you’re not with him, you’ll regret it. Maybe not today maybe not tomorrow but soon and for the rest of your life.” ¿Hace falta traducirla?

Esta noche no se abre el camino al comienzo de una larga amistad, por el contrario, nace un seductor de película, el horizonte se abre paso para el vaquero solitario y a cada paso su propia voz le murmura al oído… “siempre tendremos París”.

Cinema Paradiso / Nuovo Cinema Paradiso
Giuseppe Tornatore
Italia/Francia – 1988 – 155 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

La mare a través de la ventana y una distancia que la mamma reclama. El hijo regresa y el ovillo cae destejiendo el pasado. La muerte de un padre se abre a la nostalgia del hijo. El juego, las travesuras, los guiños en complicidad, el abrigo y la enseñanza, el abrazo incondicional. Maestro y discípulo unidos amorosamente a su pasión por el creador de sueños: la pantalla y el proyector, la magia a través del rugido del león vive en las almas de cada butaca. Celuloide a fuego. Luz en la oscuridad. La palabra justa en tiempos difíciles. El hijo a través de su propia lente descubre a la donna. El beso de los enamorados luego de las cien y una noches. La inspiración de por vida. “¡Soy Ulises!”, bajo la lluvia, que llega cuando tejía y destejía sus pensamientos esperando su destino inexorable: partir de la estación para no volver jamás. Progreso desalmado. El derrumbe es la muerte del padre, la muerte del cine. El legado a un hijo. Los besos de amor vivirán por siempre.

La mala educación
Pedro Almodóvar
España – 2004 – 106 min.

Por Sebastián Miño

Recortes. Heridas. Tijeras.

La semilla de un relato opaco germina.
La mirada sabia que nunca cesa de buscar.
Dos extraños amigos. Separados por la misma infancia corrupta, arquitecta estética. Amor de niños, lenguas que masturban sin lubricante. Son nenes jugando en la arena.
Lejos, muy lejos, los chicos chapotean en cámara lenta. La espuma esconde sus rostros. Afuera, escondidos en la oscuridad, el río turbio se vuelve guitarra. La voz angelical de la inocencia se enrosca pasivamente en las cuerdas de la perversión adulta.
La voz se ahoga. El llanto agrieta la piel para siempre. A veces la rueda gira con fílmico, a veces se lubrica con saliva.
Alguien grita: ¡Corte! El fin del dolor, la representación de una risa y una memoria. “Una mezcla de desierto, casualidad, y cafetería”. El guion extiende sus miembros, abraza, seduce y llora. La mirada se vulnera, se nubla, se deja apresar gustosa y se deja educar.

Sangre. Saliva. Semen. Amén.

La máquina de escribir tartamudea heroína en un golpe sordo. “…Creo que lo conseguí”.

Los Soñadores / The Dreamers
Bernardo Bertolucci
Reino Unido/Francia/Italia – 2003 – 115 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Los nuevos vientos descienden de la Torre Eiffel hacia Matthew, el joven americano que recorre las calles parisinas al son de Purple Haze. Cafés. Henri Langlois. Cinemateca Francesa. Jean-Pierre Léaud tira los papeles de protesta. Jean-Paul Belmondo y François Truffaut testimonian el pasado hecho presente. Y en el medio los hermanos Theo e Isabelle, hijos hermosos pero abandonados a los delirios de su propia burguesía. Rebeldes sin causa. Sus manos siempre dicen la verdad, aunque las cadenas sean simplemente un ardid.
Cine en primera fila. La película absorbida antes que nadie. Persona, The Blue Angel, La Chinoise empapelan las paredes de los cuartos de Theo y los senos rosados de Isabelle se hunden en la retina al son de La mer.
Jóvenes. Bañera. Desnudez. Cuerpos. Belleza promiscua. Sexualidad ingenua. El goce del amontonamiento. Freaks y cinefilia al borde.
“¡Pon, pon! ¡Pon, pon, pon!”. Isabelle baila su Hot Voodoo. Blonde Venus. Theo no adivina y cumple su penitencia. Masturbarse frente a Marlene Dietrich.
¡Ra-ta-tá! ¡Ra-ta-tá! ¡Ra-ta-tá! Theo muere en el piso. Scarface. Isabelle no adivina y cumple su penitencia. Perder la virginidad en el piso con Matthew, en el tiempo que se fríen unos huevos. J’ai faim, j’ai froid. Rojo sangre y besos con sangre. Rojo vestido. Rojo chaqueta. Rojo Mao. Rojo bandera.
Cine en primera cita. La película se transforma en telón de fondo ante los besos de los amantes en primer plano. Y aunque los tres corran por el Louvre, Isabelle y Theo son una banda aparte. Chaplin versus Keaton. Clapton versus Hendrix. Theo versus Matthew.
Isabelle arma una tienda en el living para compartir su amor en fuga.
Barricadas. Fuego. Molotov. «Non, je ne regrette rien» canta Édith Piaf.

El ladrón de orquídeas / Adaptation
Spike Jonze
Estados Unidos – 2002 – 114 min.

Por Anabella Speziale

Crónicas de la insoportable existencia de un hombre y de una mujer. No es la misma historia, y sin embargo la añoramos. Él paralizado en pantallas blancas, ella perdida en su ilusión de aventuras amorosas. Él rodeado de dudas existenciales, ella embriagada por nuevas sensaciones. Y entre ellos, una industria. Productores impacientes por un proyecto de millones.

El libro se escribe en manos de mujer. El guión se traduce en ambiciones masculinas. Punto de vista implacable que deja su perspectiva convertida en el objeto fetiche de las salas, olvidándose de su matriz orgánica.

La imposibilidad de expresar en palabras las escenas de la vida prohibida, la imposibilidad de traducir a imágenes las emociones más mundanas. Y ese medio compite entre neones y fórmulas mágicas de películas taquilleras. Formatos en tres actos se venden en el supermercado de la fama.

Una flor se deshace tibia en la fauna silvestre de aquel pantano. Blanca, de delicadeza exótica, pero de esencia doble. La codicia impacta de lleno, atropella a los personajes reales y a sus titiriteros. Y los hermanos cantan su último verso. Ya no abrazan finales felices.

No importa como se desarrolla la trama, la sorpresa la desata el clímax desbocado en impulsos a veinticuatro cuadros por segundo.

Muy pronto brillarán esas luces en la selva más allá de la ilusión de transposiciones.

El ladrón de orquídeas / Adaptation
Spike Jonze
Estados Unidos – 2002 – 114 min.

Por Sebastián Miño

Perdido en la multitud del set de filmación. Rostros. Máscaras. Miedo. Reprobación.
“Tú, estás en la línea visual, quítate por favor”.
La pregunta constante por la inteligencia, la claridad, la existencia. Y el insomnio.
Meteorito. Fuego. Aire. Agua. Tierra. Hielo. Cambio. Evolución. Un bebé llora… vida.
Una puerta. Mil puertas. Millones de puertas a una mente sudorosa y perturbada. Oculta entre hojas salvajes y de papel, en una ciénaga late la ficción de una orquídea. Laberintos mentales, excitación por el crimen de lo enigmático. Una voz incontrolable, habla… No tiene dueño. Ella está a cargo. Susurra a gritos. No encuentra silencio, retuerce, sofoca, hunde, derrumba, erosiona la personalidad, y ayuda en cada intersticio a escribir el acomplejado guión. Flores y copulación. El fantasma de la sexualidad de la naturaleza, girando y descomponiéndose en el intelecto de la evolución humana. Fragmentado en libros. La búsqueda del reflejo idéntico en un simple filme honesto.
“La adaptación es un proceso profundo”.
La imposibilidad del vínculo femenino, la orquídea polinizada lo absorbe en su sombra obsesiva. Lo atrae como a un insecto, se presenta como su igual, su compañera ideal. Ambos hacen el amor con el libro, y la genialidad como profiláctico. Competencia. Evolución. Intenciones desesperadas, y emergiendo de las profundidades de una ciénaga, el intento de un filme. El mundo avanza. La personalidad es blanca y negra. Sólo dos rostros. La misma voz que complementa en la sangre.
Una voz apacible, habla… Envuelta en páginas de un libro mudo. Acompaña la soledad de la existencia del hacedor. Capullo sexual de lo inalcanzable. Engranaje despersonalizado y avergonzado en el rodaje del filme. Tic, tic, tac, tac. Sonidos vacíos de pasión. Sexo con el fantasma. Mutar, cambiar, adaptarse a la flor. Unirlo todo…
La atolondrada voz de la inspiración, la adaptación final.
“¿Tengo un pensamiento original en mi cabeza?”.

Cautivos del mal / The Bad and the Beautiful
Vincent Minnelli
Estados Unidos – 1952 – 118 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Jonathan Shields, el hombre del cine.
“Una película es como cortejar a una chica. La ves, la deseas, y la sigues.”
Aprender las palabras apropiadas para «el giro Shields».
A Fred, el director: “¿Qué es lo que nos asusta? La oscuridad, porque tiene vida propia y en lo oscuro otras cosas viven”. Imaginación poderosa y terrorífica. ¿Para qué mostrar lo que encierra el cuarto sombrío? Así se gana un Oscar.
A Georgia, la actriz: “Ser una estrella es que le gente no pueda dejar de mirar la pantalla. Para que una actuación sea genuina debe haber amor”. Memoria emotiva y vivencias propias. ¿No es acaso un drama de la vida? Así se vuelve Diva.
A James, el autor: “Ella no habla. Acercamos la cámara. Ella abre la boca pero no puede hablar por la emoción. Que el público imagine lo que ella siente”. Poder evocativo y construcción de la imagen. ¿No es acaso palabra muerta la que no da lugar a la duda? Así se gana un Pulitzer.
Georgia, Fred y James, los indignados por la falta de escrúpulos, escuchando una vez más la conversación ajena al teléfono de Harry, cautivados por el mal y «la magia Jonathan».

La condesa descalza / The Barefoot Contessa
Joseph L. Mankiewicz
Estados Unidos/Italia – 1954 – 128 min.

Por Anabella Speziale

María baila entre castañuelas. Baila sola. Baila en su tierra… y sus curvas cautivan deseos extranjeros. Todos la admiran, tal vez alguien la ama. Ella juega con la cámara y juega con todos… ellos juegan con ella. María se convierte en una estrella de plata. Sus pies danzan en suelos polvorientos y en mármoles inmaculados. Sus zapatillas de cristal se deslizan en la seda de la fama. Corteja audiencias entre flashes y autógrafos. María, dejó de ser cenicienta pero su corazón se olvidó de ser feliz. ¿Quién es su príncipe azul en ese océano de tiburones sedientos de pasión? Directores, productores, millonarios. María se aburre, escapa, naufraga entre yates y riveras. María, ahora es una condesa enamorada que busca calor fuera de sus sábanas. Sólo encuentra pólvora… y una sonrisa eterna de películas viejas, mausoleos y epitafios.

La dama sin camelias / La signora senza camelia / The Lady Without Camelias
Michelangelo Antonioni
Italia/Francia – 1953 – 105 min.

Por Alejandra Coco

Juventud, belleza, fama.
Corrupción, objeto, vicio.
Encandilamiento súbito y la trilogía letal.
Reina de pupilas, sos reloj de arena, tu andar firma tu sentencia.
Pegás la vuelta y en el vacío volvés a ser la que no sos.
Vale más parecer, ser es perecer gritan claro estas reglas.
Todo puede ser nada.
Un camino te empuja desde atrás.
No reniegues tu fatalidad,
tus gestos ya no te pertenecen,
sos la imagen que ellos crearon,
a semejanza de vos, o de alguien más.
El cine sólo es un monstruo que te vomita sobre caníbales que pagaron una ganga por ver brillar su impunidad.
Estás condenada al paraíso de tu rostro.
Sería mejor que aprendas a fingir que eso no duele.

Un lugar llamado Notting Hill / Notting Hill
Roger Michell
Estados Unidos/Reino Unido – 1999 – 124 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Profundos ojos amarcord,
para un chico ordinario,
al que muchas veces el amor,
lo ha desencantado.

Grandes labios de rubor,
para una chica estrellada,
con muchas historias de amor,
todas ellas inventadas.

Anna Scott, mujer bonita,
la estrella del cine más famosa.
William Thacker, un gran chico,
la luz del pueblo más afanosa.

Él, la refugia en su casa
del escándalo, de los flashes.
Ella, lo entrelaza en su cama,
la noche es para conquistarle.

Pero la magia no perdura,
entre dos mundos sin cordura.
Ella, una vida en Beverly Hills.
Él, de un lugar llamado Notting Hill.

Pero cuando todo se desvanece
la pregunta de Horse and Hound reaparece,
para la prensa la primicia más reveladora
para ellos la noticia más maravillosa.

“Tan sólo soy una chica, parada delante de un chico, pidiéndole que la quiera”.

“Quédate para siempre”.

“La ricota” en Ro.Go.Pa.G.
Pier Paolo Pasolini
Italia/Francia – 1963 – 34 min.

Por Natalia Taccetta

“¿Qué significa la crucifixión?”, entre otras cosas, eso parece querer contestar el cineasta (Welles/Pasolini). De la ricota al descendimiento, de la filmación de una película a la pasión del cineasta, de la pasión de Cristo a la figura del mártir. El director y la estrella; el hambre sin fin y la miseria. Entre ellos, Stracci que se disfraza, compra, vende, se vende, se esconde, cambia, vuelve, se humilla y todo por una ración de comida. La última cena es literal y metafórica y la crucifixión adquiere nuevo sentido con la víctima sacrificial pobre. No es siquiera el enviado, es apenas uno de los dos que están al lado de Cristo, un pequeño papel, una pequeña ración, una larga espera. La congestión no se demora y la película sigue; la estrella tiene sus antojos y Stracci espera. El cine es la excusa para hablar de la pasión de Cristo que es también el tableau vivant de la pobreza. Mientras, Stracci espera, espera, espera… Es el chivo expiatorio, la excepción que confirma la regla, la encarnación del lumpen sagrado, dentro y fuera de la filmación. Es literalmente un extra, un excedente, algo que sobra y, justamente por eso, el que configura un adentro siempre sólido y siempre fuerte. Aquí, más que nunca, el cine pinta el estigma. En colores y en blanco y negro mientras nadie advierte que muere hasta que mueres.

Los Rubios / The Blonds
Albertina Carri
Argentina/Estados Unidos – 2003 – 89 min.

Por Diego Cirulo

Piano fortissimo…

El pasado hecho presente.
La pérdida hecha memoria.
El desconcierto y la piedad hechas fortaleza.

Rubios, padre y madre, soslayados por los espirales de los desmemoriados,
dormidos en un vórtice hacia el fuera de campo.

Hija rubia –otra hija del cine– navega por entre las cintas de Mnemosine.
Sin apoyo. Sola. Hurga, recorta, pega, pregunta, repregunta, sonríe, llora, añora.
Se aparta.
Fotos, retazos, voces, rostros, manos, puertas, papeles, sangre.
Se acerca.

Los rubios no hablan, los rubios son hablados.
Voces, fotos, letras, televisores, cassettes, cámaras, piezas.
Viewfinder, foco, espejo, reflejo, presencia en ausencia.

De derecha a izquierda y de izquierda a derecha.
Travellings, focos, espejismos, reflejos, multiplicidad, obsesión.

Los rubios no hablan. Los rubios son interpretados.
Cuerpos, horizonte, fuga.
Unión(es).
Pasado(s).
Presente(s).

El viento nos llevará / Bad ma ra khahad bord / The Wind Will Carry Us
Abbas Kiarostami
Irán/Francia – 1999 – 118 min.

Por Diego Cirulo

El viento… sopla suave.
El camino y la brisa… se anudan.
El viento y el río… empujan.

Siah Dareh. Arena y viento abrazan laberintos de piedra.

Llega la sed de “ingeniero” documentalista. Retratista de rituales póstumos.
Una vieja… una vieja muerta para el propósito conquistar.

Teherán, lejos, está… ansioso. Celulares en la colina.

Kurdistán aquí… pasivo y árido. Leche y pan entre granos de arena.
Aquí no hay relojes.

La muerte, obviamente, no viene al obturador,
y el obturador… se muere por domarla (ridículo).
Fenecer, un oficio fuera de campo (no apto para lentes).

Teherán… pretencioso. Celulares ardientes.

Siah Dareh… dorado y áspero. El tiempo detenido entre las rocas.
Aquí no se hacen retratos.

El viento… raspa e incomoda.
La brisa y el río… danzan.
El viento… sólo el viento nos llevará…

This is not a film / In film nist
Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb
Irán – 2010 – 75 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Un director encerrado en su propia casa, condenado a la prohibición de expresarse por expresar libremente sus ideas. Jafar Panahi, una voz en el contestador, y un desayuno teñido de coerción y persecución ideológica. Un aparato de terror que ostenta el castigo y advierte a todo aquel osado que se manifieste contra la sombra del régimen. Pero la luz del artista excede los límites del muro que intenta contenerlo: si no se puede escribir y rodar, siempre se puede imaginar y relatar. “Cuando los peluqueros se aburren, se cortan el pelo unos a otros”. La cámara es la tijera y el amigo Mojtaba oficia de estilista. La casa es el set ideal. Se abre el juego de la creatividad. Una alfombra persa encintada en el living delimita el espacio; sillas y mobiliarios como puertas y ventanas; fotografías del casting y el propio inquilino condenado como protagonista de esta historia jamás contada: una clase magistral de puesta en escena. Sexo. Violencia. Mujer. Tabúes del sometimiento. Fragmentos de su imaginario contenidas en la televisión. Forma y Sentido. Una niña temerosa se baja del ómnibus y abandona la película en medio de la filmación. Espejo I-Phone de Panahi. Noche. Año Nuevo Persa. Los juegos de artificio camuflan las explosiones contenidas de su pueblo mientras que su cámara siempre prendida decide tomar el ascensor que desciende hacia los infiernos. Las rejas del complejo lo separan del fuego de las calles. “Cuidado Señor Panahi, que no lo vean”. Pero la cámara viva en su mano se revela ante el pulso de una vida oscura. Creación y Libertad. Arte y Política. This is not a film? Esto es una Obra Maestra.

Tratado de baba y eternidad / Traité de bave et d’éternité / Venom and Eternity
Jean Isidore Isou
Francia – 1951 – 120 min.

Por Anabella Speziale

Un hombre solo… deambula en palabras sobre aquella película que alguna vez hará. Tal vez, ya la ha hecho… y recapitula sobre sus fotogramas.
Sólo un hombre se deshace en la pantalla en aquel éxtasis de la creación total. Penetra en el repiquetear de un proyector, su voz nos ata a la butaca, nos taladra. Nos ensordece en ese peregrinar entre debates y amores idealizados.
Ella, también lo espera, para amarlo o dejarlo según sea el capricho de aquella trama. Nos da vuelta el espejo de todo lo que esperamos. No podemos vivir eternamente de sueños, debemos realizarlos…
Salir a la calle, viajar por Saint-Germain-des-Prés… y rallar los negativos que alguna vez fueron obsoletos. Ahora están vivos. Los adoquines nos ayudarán a ver el otro lado de la pantalla…
Nos ayudarían a rayarla… a atravesarla… para que nos devuelva su luz… o su oscuridad.
¿Hay un otro lado?
Sólo una poesía celuloide…

Las cinco obstrucciones / De fem benspænd / The Five Obstructions
Jørgen Leth y Lars Von Trier
Dinamarca – 2003 – 103 min.

Por Diego Cirulo

Allí está. ¿Quién es? ¿Qué hace? ¿Qué quiere?
Mírenlo ahora, mírenlo todo el tiempo.

Zentropa. Dos maestros tras las copas de vino blanco. El joven pide y el viejo anota. Objetivo: el perfecto humano en su esencia. El viaje comienza.

1 – Cuba. 12 cuadros. Respuestas. Sin set. Hombre fragmentado. Mujer adorada.
Sin set, sin espacio. Pun-to-blan-co-en-el-co-ra-zón.

Regreso. El joven ríe y el viejo oscurece. Una tortuga dada vuelta.

2 – India. Humedad. Horror. Hambre = Autorretrato. Capa plástica delgada entre la sensibilidad y el esplendor. El perfecto humano entre la masa y la nada.
¿Alguien tiene una rupia? Esto le gustaría al joven… Miseria en vivo.

Regreso. El joven enojado, se siente burlado. El viejo firme y una ligera venganza.

3 – Bruselas. Libertad absoluta. Búsqueda laberíntica. Sillas mágicas. Dudas.
Tal vez el hombre perfecto, tal vez la mujer perfecta. Allí… bajo un puente van.
Un tren… un barco… retazos de una bitácora. ¿Estará allí el perfecto humano?

Regreso. El joven pide mierda detrás de una sonrisa ligera.
El viejo refunfuña detrás de una sonrisa apretada.

4 – Pretensión de basura animada. Sin lirismo, sin amor. MTV.
Autorretrato fusionado, colorido, acuarela. Cierto hartazgo y desilusión.
¿Quién es el perfecto humano? ¿No es, acaso, aquel al que pediríamos que haga lo que queremos?

Fin del viaje. Quiebre… crisis… inevitable la poesía.
Ahora el otro debe escribir.

5 – Voz off sobre la mirada del pretensioso joven. Descubrimiento. No hay perfección, no es necesaria. Viaje retorcido resignificado. Homenaje. Alabanzas. Reflejos de un poeta. Allí estuvo todo el tiempo. ¿Es él? ¿Filma? ¿Quiere contar? Mírenlo ahora, mírenlo todo el tiempo.

Las playas Agnès / Les plages d’Agnès
Agnès Varda
Francia – 2008 – 110 min.

Por Sebastián Miño

En el comienzo, el mar y la arena.
El infinito reflejo de la vida enmarcada con luz, colgada en sombras.
Pinturas del pasado retratadas en arena y reveladas al agua.
Deseo inmediato de una maya a rayas.
Recrear. Volver sobre las huellas que hicieron otros.
“¿Revivimos el momento?”
Objetos parlantes, historia vívida vivida, objetos inanimados en carretas.
Tren en miniatura con una familia en blanco y negro viajando en sus vagones suizos.
Barcos gigantes con una familia evocada en colores viviendo en su interior.
“El Jardín está aquí pero la emoción ausente”.
Circo marino, coloreado de malabares italianos y risas envueltas en redes.
Instalaciones de almas y rostros, recomienzan en su voz.
Torneo de justas donde los niños son ancianos. “La memoria huye de mí a veces”.
El recuerdo único de la poesía, sumergido en el sexo virginal y arcaico.
Grecia. Bruselas. Sète. París. China. Cuba. Hollywood. Hippie. Amor. Guerra. Demy.
Atardecer de un fotograma… cuando la luz reflejada en la arena ya no impresiona.
Atardecer de una vida… corriendo a espaldas, espejos con tesoros dentro.
Danza baila baila danza, en luminoso vaivén, la antigua dama expuesta.
Dentro de ella vive la playa vive ella dentro.

Sans Soleil
Chris Marker
Francia – 1983 – 100 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Ella y Él.
Las palabras epistolares de la dulce voz de la mujer para el hombre detrás de la cámara que ilustra con las imágenes registradas en sus viajes.
Tres niños en Islandia y un portaviones norteamericano.
No hay conexión posible.
El sentido entre lo visible y lo invisible, lo dicho y lo no-dicho.
Diversidad de lugares y tiempos.
Haikus.
Contemplación pura de las imágenes.
La memoria y el recuerdo.
Recordar no es lo contrario de olvidar.
La humanidad no recuerda, sólo reescribe su memoria, como reescribe la Historia.
“Decía que en el siglo XIX, la humanidad había ajustado cuentas con el espacio y que la gran cuestión del siglo XX era la coexistencia de diferentes conceptos tiempos”.
«L’éloignement des pays répare en quelque sorte la trop grande proximité des temps».
Racine-Seconde préface à Bajazet.

Entrevista / Intervista
Federico Fellini
Italia – 1987 – 102 min.

Por Marcela Ciccone

Lo especular, un juego de espejos, y la realidad y ficción que se entremezclan. Teorías, reflexiones y charlas de café. Un libro que se abre, la representación de la representación, como cajas chinas, como mamushkas y como laberintos especulares. Los dobles desplegados. Las reflexiones hasta altas horas de la noche.

Vaffanculo!

Me quedo con Anita y su espejo, con el tiempo que corre y con la inocencia de las primeras veces. Me quedo con un aplauso incontenible, con los colores saturados y los ojos cuando miran para todos lados. Anita, sus lágrimas y un espejo traicionero. El retorno del pasado sólo a través de una varita mágica.

My dad is 100 years old
Guy Maddin
Canadá – 2005 – 16 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Detrás de la niebla, un teléfono, varios guiones, una taza de café expresso, una máquina de escribir, y algunos rollos de celuloide alrededor de la gran pansa italiana. “Suave, redonda, cálida, delicada”. Una hija amorosa recordando a su padre. Un padre vigoroso pensando, escribiendo, creando, editando la imagen moderna nacida del fuego primitivo. Roberto Rosellini. Un cerebro en pedestal. Terribles migrañas para un genio loco y molesto. Realidad versus Imaginación. «Io non sono un artista. Sai da dove provengono le ispirazioni degli artisti?».

Isabella, una hija en medio del set, atravesada por las cuatro voces que reclaman su paternidad. Arriba, en el palco, la silueta inconfundible de Alfred Hitchcock. “¡Vete al infierno, Roberto!” Divertir y entretener. Manipulación y suspense. Abajo, detrás del humo de su inmenso cigarro, David O. Selznick. “Una fuerte narrativa. Una gran distracción luego de la jornada fabril”. Novelas, teatro, literatura. Detrás, la neblina epifánica se abre paso por el pasillo que divide a las butacas. Federico Fellini. “¿Qué me dicen de los sueños?” Mujer. Sexo. Erotismo. Delante, a través de las bambalinas, Charlie Chaplin. Un vagabundo silente captando la esencia de la vida. “La vida es una tragedia cuando se mira de cerca, pero vista desde la distancia es una comedia”. «Chaplin, sei un angelo». Ingrid Bergman. “Mamma!”. Anna Magnani. “Loba!”.

La inmensa pantalla. La búsqueda del conocimiento y la conciencia: un disparo a traición; una mujer muerta en el piso; el llanto de su hijo. Una imagen imborrable que no alcanza: “después de 100 años de cine, la ignorancia en el mundo no ha sido derrotada”.

Arrebato
Iván Zulueta
España – 1980 – 105 min.

Por Lucas Granero

La cámara que filma, las cosas filmadas y los proyectores que proyectan.

Una habitación azulada, azulada de frío, azulada de Transilvania. La cámara lo absorbe todo lentamente, gozando en la helada espera hacia el final. Los fotogramas se vuelven rojos, se humanizan frenéticamente mientras muerden los ojos. Puro gore químico que transpira luz y devuelve proyecciones de densidad fantasmagórica, una superficie de placer desbordada.

Finalmente, los disparos. Lo que queda es sólo un cuerpo que ahora ya no existe. Cosificado, la imagen lo reclama. La posesión ha sido total. El éxtasis de verse en la imagen, el arrebato del reflejo. La habitación queda suspendida: el cine se desata. Ahora anda libre. Y es peligroso.

El demonio nos gobierna / Fängelse / Prison
Ingmar Bergman
Suecia – 1949 – 98 min.

Por Natalia Taccetta

«La Tierra es el infierno, y el diablo lo controla absolutamente todo». Una idea para hacer una película hecha película de un director que, como el director, cree que la vida ha perdido sentido y que la humanidad en su conjunto ha fracasado. Pero el demonio se introyecta a partir de formas poco sofisticadas, consuetudinarias, casi pueriles. Vuelve inútil todo intento de escapar y hace evidente que vivir es convivir con los fantasmas y las sombras. Encerrado en un armario, cuando era todavía un niño, el diablo imaginó a la muerte y el infierno. El cineasta lo sabe y el espectador lo reconoce cuando lo ve caminar hacia el set de filmación, sabiendo que la verdadera prisión es estar entre los vivos. El miedo infantil y el de hombre adulto se mezclan en una misma sorpresa e imposibilidad: sorpresa, porque filmar una película sobre el demonio parece ridículo; imposible, porque escapar a la prisión del silencio es la profecía autocumplida del idiota. El que sale del asilo y quiere filmar una película sobre el infierno y el demonio es un incomprendido o un loco; el que no quiere filmarla para evitar el destino, es un estúpido. Entre la prostituta de 17 años, su hijo muerto, el proxeneta macabro y sensible, las instituciones moralistas e irresponsables, está el cineasta, lúcido y sensible, vulnerable y loco. Las películas mudas, los recursos vanguardistas, el narrador irónico, el cineasta autoconsciente y las almas torturadas se reúnen en un texto-torbellino, en una pesadilla divertida y siniestra.

Road to Nowhere
Monte Hellman
Estados Unidos – 2010 – 121 min.

Por Diego Cirulo

Soy tan joven, tan audaz.
Soy tan sádico, tan mórbido.
Acción, chico. Acción.

Me encuentro en medio de la carretera perdida. Es ella, mi cámara y yo.
¿Vivo mi vida o debo rodarla? Dos líneas en el camino a seguir.
¿Cuento este cuento o me convierto en él?

Filmar hasta la muerte, morir por filmar.
El sendero no va hacia ningún lado pero…
¿Existirá alguno que tenga destino? Ahora veo cientos, y todos me miran.
¿Ruedo mi existencia o la padezco? El botón rojo manda y habrá que obedecer.

Marionetas con vida propia. Maestros titiriteros aplauden su audacia.
Me río. Soy tan joven… soy tan sádico.
¿Ejercito el amor o lo oculto tras un primer plano?

La niebla no me deja ver. Entre nubes candentes está el rostro de Ella.
¡Detalle de su boca! ¡Detalles de su vida! ¿Sí? ¿No? No se…

¿Ruedo su vida y mato su esencia?
¿Hago de mi cuerpo el arma más oscura o me convierto en maestro de armas?

Acción, chico. Acción.

“Keep going, keep going; I’m going to nowhere”.

La última película / The Last Picture Show
Peter Bogdanovich
Estados Unidos – 1971 – 118 min.

Por Mariano Morita

Una de las puertas de la sala de cine Royal se abre y cierra ferozmente. Es el viento del norte, que a esa altura del año es realmente insoportable, porque es seco y violento. El ruido de la puerta marca el ritmo: dos golpes, un pequeño silencio, dos golpes, un pequeño silencio, etcétera, etcétera, etcétera. Pero el ritmo es incesante y ni siquiera es del todo perfecto. Seguirlo mentalmente, con la intención de poder tolerarlo, o hacer de él una música, es imposible, pues el viento parece soplar en todas direcciones, arruinando los compases, también arrastrando montones de hojas, ramas y basura de la calle central. Todo está seco y caliente. Se necesita sólo a una persona que se acerque y trabe la puerta pero nadie parece andar por la zona. A lo lejos, los sonidos de unos jóvenes revoloteando y el rugir de un viejo motor. La cartelera: James Stewart en Winchester 73. Y una persona se acerca lentamente.

“Hola. ¿Podría pasar a tomar una taza de café contigo?”.

En algún lugar del corazón / Somewhere
Sofia Coppola
Estados Unidos – 2010 – 97 min.

Por Lucía Carnicero

Una cara lavada frente a un espejo: Jhonny, la nebulosa. Una vida entre dormida bordea en vano la vigilia. Detrás de la máscara una atmósfera sin sentido ni dirección se desliza entre sueños de blondas y caños, citaciones, flashes, entrevistas, llamados, whisky y modelos de ocasión. Organización externa de un mundo interior que se desvanece y se asfixia frente a las cámaras. Tristeza, soledad, vacío y banal.

Una carita radiante de ensueño amoroso: Cloe, la claridad. Una sonrisa imperfecta que ilumina la mirada de su padre. Detrás de sus ojos un universo de cándido encanto invita al viaje de retorno vincular, restitución emocional hasta el momento opacada por las llantas de un deportivo burbuja y servicios all inclusive. Detrás de las cámaras se inscribe el verdadero relato sentido. Alegría, compañía, completud y substancia.

Silencio, ser en silencio.

Jhonny, el padre. Hoteles 5 estrellas, noches de homenaje, estrenos. Cloe, la hija. Sonrisas, tenis virtual, dedicación pequeña gourmet. Él nunca estuvo tan cerca, muy cerca. Ella también estaba lejos, muy lejos.

Desayunos abundantes, zambullidas de lujo. Agua purificadora, junto a ella, despidiendo a la pequeña niña. Sol compartido, junto a ella, asomando como pequeña mujer. Suave equilibrio en la distancia, como una danza entre dos desconocidos unidos por un presentimiento.

Allí donde el brillo de una estrella sólo enciende ante la mirada ajena, la fantasía de una vida star-system se desvanece en el lobby de un hotel.

Lo permanente, su firma en la piel. Su firma en la piel, horizonte.

Like you Know ti All / Jal aljido mothamyeonseo
Hong Sang-soo
Corea del Sur – 2009 – 126 min.

Por Sebastián Miño

Bienvenido al Show.
Habitación festivalera, ciudad ajena.
“–Te importan demasiadas cosas triviales.
–Para mí son importantes. Todo es importante.”
Cerveza. Tabaco. Palabras desubicadas, pensamientos errados. Lengua floja, y libre. Reuniones nocturnas. El pulso de la torpeza. Inesperadamente el mediocre nace al estrellato. Cadencia oriental, notas tras nota, vuelve cada una a las montañas. Y detrás de la complejidad de la mujer, su universo se muestra seductor e infinito. Y se imprime, se imprime en huellas atemporales. Todo se pierde en el mar, que vende tranquilidad infantil. El llanto eterno e incomprensible impregna los fotogramas de lo cotidiano. Cerveza. Tabaco. Baba. Besos. Risas. Naturaleza viva. Cine. Laxo despierta después de la juerga. Las paredes pinceladas color cigarrillo. El eterno volver a dormir hasta tarde. El día se sucede, la falta de diálogo sobre la pasión. Fumar. Fumar. Fumar. Pelea histérica. Volver al pasado en silencio, en las rocas de la playa junto al sueño de una mujer. Estamos sentados sobre piedras. Silenciosamente busca liberarse en un arte.
“–¿Qué es lo más importante en la vida para usted?
–Todo
–Antes dijiste “La Libertad”
–La libertad también es importante.”

A Cock and Bull Story / Tristram Shandy: A Cock and Bull Story
Michael Winterbottom
Reino Unido – 2005 – 94 min.

Por Florencia Gasparini Rey

Un hombre con peluca, adentro de un útero gigante artificial.
Otro hombre con peluca, en un palacio medieval, hace estallar un melón con un fórceps.
Un hombre escribe su autobiografía hace tres siglos. Fracasa.
Otro hombre, hoy, intenta hacer una película. Fracasa también.
«Tristram Shandy was a post-modern classic written before there was any modernism to be post about».
Un mundo barroco, pretenciosamente preciosista pero falso.
Otro mundo caótico y asfixiante, repleto de ambiciones y frustraciones, más falso que el anterior.
Gallos, toros y actrices histéricas.
El absurdo y el ridículo en su máxima expresión.
Un libro con una página negra.
Una película infilmable.

Aprile
Nanni Moretti
Italia – 1998 – 75 min.

Por Federico Godfrid

Una panza junto a su padre, sentados en la tercera fila de Días extraños. Un teléfono que suena. ¿Ya nació? Una ficción interrumpida, un documental incierto. Extranjeros arrastrados como vacas en barcos hacinados. Una Italia apátrida, medios de comunicación y un presidente de TV. ¿O de un país? Ficción… Realidad. Un porro gigante para una elección inexplicable, a diestra o siniestra, resulta siniestro. Es el momento para hacer un documental sobre los medios de comunicación, sobre el Presidente. Una multitud de paraguas se manifiestan como en tantas partes del mundo. Pero en Italia un hijo nace: ¡Pietro!

Recortes de recortes lo recortan. Un padre predicador en la plaza con sus cartas en búsqueda de una explicación, de un sentido documental. Ella. “El país no está para comedias”. Él. “Siempre es un buen momento para una buena comedia”. La música anda. El foco es perfecto. Las chicas vestidas de colores detrás del pastelero. Y al paso de la comedia musical brotan montones de tortas. Sombrero repostero y pañuelito rojo, sonrisa de oreja a oreja. Una cámara, un director y su equipo. Un pasito para la derecha y un pasito para la izquierda, a diestra y siniestra, al ritmo del pastel. ¿Cuántos abriles?

Mujeres al borde de un ataque de nervios / Women on the Verge of the Nervous Breakdown
Pedro Almodóvar
España – 1988 – 90 min.

Por Marcela Ciccone

Incendialos, dormilos y anestesialos.
Ponelos en una valija.
Tiralos a la basura y por la ventana.

Nunca se trata de eso.

Gritalos, lloralos y vomitalos.
Ponelos en imágenes y en diálogos monologados llenos de silencios.
Tiralos fuera de tu cuerpo.

Nunca se trata de eso.

Los recuerdos impregnan el ambiente y ni un gazpacho colmado de calmantes lo hacen llegar
el olvido no los mata si no das la media vuelta y te vas.

Los viajes de Sullivan / Sullivan’s travels
Preston Sturges
Estados Unidos – 1941 – 90 min.

Por Diego Cirulo

El niño rico se cansó. No puede mirar sus películas. Ya no ríe como antes.
Los padres capitales del chicuelo dorado observan su rabieta y le miman.
No encuentra consuelo. Necesita vida, hablar de ella, sentirse parte.
A la calle, a sentirse como los miserables. A escapar del cartón caro y bonito.

¡Corre, Sully, corre! ¡Busca el destino del narrador! ¡Vive para contar!

Una moneda al bolsillo tan ruidosa como el estómago vacío.
El frío, la sed y la ausencia se tornan parte paisaje.
El enigma sigue suelto y canta feliz por estar tan lejos.
Tanto vacío por llenar y pocas satisfacciones.

¡Sully! ¡No padezcas! ¡Observa! ¡Vive! ¡Es tan simple!
¡Chico rico, no te traiciones! ¡Encuentra la esencia!

800 balas / 800 Bullets
Alex de la Iglesia
España – 2002 – 124 min.

Por Anabella Speziale

De diligencias y desiertos; de ladrones y damas antiguas… el paisaje nos habla del lejano Oeste; el escenario delata otros continentes. El especialista cae ante el caballo… y lo épico se devela contemporáneo. El fuera de cuadro se convierte en campo representado. Luces, cámaras y megáfonos claman por el jefe de los dobles de cuerpo. Es el Padre que llora; que añora tiempos pasados.

La pistola se transforma en ametralladora y los niños miran hacia el Este en sus juegos infantiles. En el nuevo escenario, tres generaciones chocan y se dan sus respetuosas disculpas. Un museo viviente de grandes glorias pasadas destellan en un montaje de atracciones turísticas olvidadas. Pero no hay añoranzas en los mercados financieros.

Ahora es el turno del duelo de los mundos; la fantasía y la realidad se desintegran entre sí. De todos modos, allí, en el desierto, aparece la sombra del inconfundible vaquero.

Cecil B. Demented
John Waters
Francia/Estados Unidos – 2000 – 87 min.

Por Lucas Granero

Tres pasos para dejar de preocuparse y amar la bomba.

1.
Se propone prender fuego todo. Derribar las pantallas, liberar las imágenes. Se propone enloquecer a las sombras, destrabar las butacas. Que todo se contorsione y se sacuda el polvo. Se propone gritar fuerte, correr, descontrolar. Incendiar los ojos, escupir el tiempo. Dinamitar la ilusión, hacerla pedazos.

2.
Se propone cantar alto, saltar hasta el techo. Se propone tocar la imagen, palparla. Sentir como raspa, como lastima. Los granos muerden, los granos tienen colmillos.

3.
Se propone encender la mecha. Ver el recorrido del fuego. Los ojos se iluminan, esperan ansiosos. La canción se enciende en la explosión. El humo se difumina lentamente. Ahora vemos todo: lo prohibido es lo más verdadero.

La sombra del vampiro / Shadow of the Vampire
Elias Mehrige
Estados Unidos – 2000 – 92 min.

Por Diego Cirulo

Ese: asesino, naturalmente nacido para ello. Garras, colmillos y eternidad.
Combinación perfecta para convertirse en un ícono del celuloide.

Aquel: un visionario culturalmente convertido en necio. Una cámara y la obsesión.
Encuadrar la vida y hacer que el mundo sea cuadro por cuadro.

Ambos: luz y sombra en un amasijo soñado. Deseos cerebrales y carnales amalgamados en una escena. La última de un perpetrado rollo.
La sombra. La mujer. La suave sábana. El placer en rojo.

Lo real convertido en ficción y la leyenda traducida al carnal acto de fagocitar.
Lo que la cueva de Ese odia, la lente de Aquel ama sin restricciones (es un bello claroscuro). Serán historia, serán placer, serán cuadros y también… sacrificio.
La cama. La mujer. La ensangrentada almohada. El hambre a saciar.

Sangre y sed en demasía. A quitar la sombra y que se abran las ventanas para Ese. Enfocar su locura, su brutalidad. Registrarlo. La delicia de almorzar la verdad desde la lente no es horror sino fascinación.
La cama. El cadáver. Los pisos carmín. Fin de la cinta.

Drácula / Bram Stoker’s Dracula
Francis Ford Coppola
Estados Unidos – 1992 – 128 min.

Por Leandro Rodríguez Salcedo

Una luz proyecta en sombras una batalla pasada sobre el telón. Y en la pantalla de feria las figuras de dos chicas cambian como por magia.
“¡Vea el sorprendente cinematógrafo! ¡Maravilla del mundo moderno!”.
“…Aparece como bruma, como vaho, como niebla…”.
“…Murciélagos, lobos y ratas”
Imagen acelerada, muerto vivo caminando, suave fluir de una dama entre el andar de la gente; su movimiento es más lento cuando recibe el mandato hipnótico de mirar, desde los ojos fijos del muerto.
“Miren… miren… Nosferatu”.
“¡Novedosa sensación! ¡La mayor atracción del siglo!”
“…Hay tinieblas en el mundo, y hay luces. Usted es una de ellas, Mina, la luz entre todas las luces”.

“John Carpenter’s Cigarrette burns” en Masters of horror
John Carpenter
Estados Unidos – 2005 – 59 min.

Por Florencia Gasparini Rey

Curiosidad.
Ambición.
Obsesión.
¿Cinefilia?
No interesa, sólo verla importa.
La adrenalina de lo prohibido lo excita, lo atrapa.
Lo siente y quiere más.
Sabe que la va a encontrar y no le importan sus advertencias, ni sus marcas, nada.
Cuanto más hablen, más se acercará a ella.
Alucinación.
La cinta atraviesa los engranajes del proyector, de su mente, de su alma, de sus entrañas.
La sangre fluye desbordante.
Estremecimiento.
Últimos suspiros de placer y dolor.
Es el fin absoluto del Mundo.

Tesis
Alejandro Amenábar
España – 1996 – 120 min.

Por Florencia Gasparini Rey

–Dar al público lo que quiere ver.

Violencia. Muerte. Morbo.
Elabora su Tesis.

–¿Has visto alguna vez un muerto?
–¿Tú qué creés?
–No me refiero a un muerto en televisión, me refiero a un muerto real.
–¡Lo que estás viendo es real! ¿Qué más quieres?

La muerte se siente, se respira, se huele en todas partes.
La imagen es real. Pero ella quiere ver más.

–¡Te has enamorado del malo, imbécil!

Comprensión de ese indivisible vínculo entre Eros y Thánatos.
Él la advierte. Ella no lo oye.

–Me llamo Ángela, me van a matar.

La ambición, la curiosidad la empujan al abismo. El final es inminente.
Tinieblas. Palpitaciones. Escalofríos.
De pronto, el sospechoso se vuelve héroe.
La muerte se desvanece. De lo oscuro, hacia la luz.

Abandona su Tesis.
Y encuentra lo que buscaba.

“Te invito un café”.

Hardcore, un mundo oculto / Hardcore
Paul Schrader
Estados Unidos – 1979 – 109 min.

Por Sebastián Miño

Turn it off! (¡Apagalo!)
Ciudad en invierno, contenida en una burbuja de capítulos y versículos bíblicos. Mujer joven en invierno, contenida en su hogar a la espera del verano de su sexo. Televisor en invierno, las niñas dejan de ser niñas, se espectacularizan. “Show para adultos”. El padre la abriga con la campera (capa) roja, y se va al Bosque. Ella ansía sentir al lobo. “Lo que seduce nunca suele estar donde se piensa”.
Turn it off! (¡Apagalo!)
Se abren las puertas del cine porno. La hija allí no está, pero está. La tela blanca amortaja al padre, y revienta en 24 partes luminosas. El padre ve a su hija que no es su hija. La imagen le presta el horrible reflejo de ella, que se vuelve el reflejo de una época. Su efigie empapela los vidrios de una realidad oculta. Se abren las puertas de un arte que no posee religión, la pantalla es el nuevo Dios que mueve a un mundo sin sol.
Turn it off! (¡Apagalo!)
El corazón de las tinieblas abre sus telones. Lo fílmico duele. Mujeres sin ser mujeres, hombres sin ser hombres. La cosificación nos lleva por trampolines desdentados de saliva y semen falso. Orgasmos fingidos. Gemidos de porcelana fría. Estertores en mono. Al final, la soledad. Y el dolor, dueño de un puente que los vuelve a acercar.
Turn it off, please… (Apagalo, por favor).

Blow Out
Brian De Palma
Estados Unidos – 1981 – 107 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Una respiración latente atestigua el acecho sobre las ventanas. Indiscretamente se descubre la belleza de las chicas, que sólo quieren divertirse. Un espejo vaporizado revela al psycho-killer. Una ducha, un cuchillo y el rostro femenino del espanto. La imagen más pregnante del imaginario cinematográfico. Pero el grito hueco revela a la película del otro lado, necesitada de un sonido convincente, y en su búsqueda tiene lugar un aparente accidente. Audiovoyeurismo, sonidista involucrado, las pistas revelan que detrás existe un atentado. Conspiración y simulacro. Intriga criminal. Proteger a la testigo. El ritmo entre ambos. La furia ante los medios que se lo inventan todo y un plan para desenmascararlos: unirse en su latir a través de los auriculares. Pero en medio de la libertad construida, ante el artificio de los juegos paranoicos norteamericanos, aparece el grito revelado.
Un sonido de la muerte se imprime.

Epidemic
Lars von Trier
Dinamarca – 1987 – 106 min.

Por Andrés Besada

Frío que hiela los huesos, llamas de un sucio hogar. Sólo ellos, un guión y una idea .Un tren que pasa cerca, por algún rincón de una apagada ciudad. La nieve lo tapa todo, blanquecina es la muerte que acecha en el fondo de un guión. Sin darse cuenta llegan más allá de la línea. Cuando las palabras significan mucho más que imágenes, cuando la enfermedad significa algo más que una simple palabra. Ahora el contagio es inminente, llegó la hora de empezar a correr. Dichosos de aquellos que abandonen el lugar antes. Puesto que en el guión ya estaba todo previsto, las escenas de la muerte y la desolación no tardaron en llegar. Tendrán que quedarse a morir.

Imperio / Inland Empire
David Lynch
Estados Unidos – 2006 – 180 min.

Por Diego Cirulo

Matrioska sin fin. Rodando a toda velocidad.
Eres una nueva de sus blondies aunque esta vez serás varias.
Fuiste Sandy, fuiste Lula… y hoy no sabes a quién ves en el espejo.

Cubo mágico perdido. X e Y se encuentran con Z y van por más.
Serás amante, serás esposa. Serás pecadora, serás asesina.

Asómate por esa ventana enmohecida…
¿Ves los andamios? ¿No? ¿Y los reflectores?
Pobrecilla. Te has perdido en su mundo.
Vuelve atrás la mirada, otras como tú te esperan.
Son guardianas de la plural locura.

Monte va hacia ningún lado con sus morochas.
David no tiene claro hacia dónde caminar en medio de su rubio imperio.
¿Los quisieras de amantes? Son padres de líneas borrosas y despiadadas.
¿Cuál es tu nombre? ¿Lo sabes?

“Había una vez una pequeña niñita que abrió la puerta y salió a jugar al exterior…
Para nunca más volver”.

El camino de los sueños / Mullholland Drive
David Lynch
Francia/Estados Unidos – 2001 – 147 min.

Por Sabrina Lugo

¿Es posible recordar todas las emociones que hubiésemos podido tener desde que nacimos hasta hoy? ¿Y desde antes de nuestra propia gestación? ¿Qué sucede cuando nos cruzamos casualmente con alguien que creemos haber visto ya en el pasado o en el futuro, o en otras vidas? ¿Será casualidad? ¿Será otra persona o algo completamente ajeno que posee a ese cuerpo? ¿Seremos nosotros mismos en una existencia paralela? Materia sólida y disuelta, piel camaleón. Espesura en plena desintegración. Lluvia en las ventanas, chasquidos insaciables, búsqueda en la desesperación.
Plano detalle del silencio. Entero y de todos los gritos posibles.
Lo indecible es todo lo que fue y será dicho, lo nombrado entre el abismo y la voz.
¿Qué existe entre el existir y su representación? ¿Lágrimas, sospechas, horror?
¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Quién sos?
Diálogos entre neuronas y planetas. Pesadillas. Estrellas atadas a pisos desiertos; de arenas, cenizas. Sol de papel.
Transeúntes de lágrimas filosas, retornos a abismos de aquellos ojos sucumbidos, profundos, misterios de pupilas en llamas efervescentes.
¿Dónde duermen las palabras no dichas? ¿Quién las dice o calla?
¿A quién pertenece el destino huérfano de origen? ¿Dónde la oscuridad deslumbra?

Visage / Face
Tsai Ming-liang
Francia/Taiwán/Bélgica/Holanda – 2009 – 138 min.

Por Sabrina Lugo

Miradas de aquellos que miran los mirados. Espiral, humo, pluma, vertebral. Desborde implacable del despacio y destiempo. Cascadas.
Pupila en pupila, en pupila, en pupila. Ese hombrecito que duerme y sueña es pasado.
Alicia, ¿estás ahí? ¡Antoine!
Alimenta de vida, llena y vacía, abrigada y triste. Vértigo en vértigo, colinas espirales ¿Estás ahí? ¿A quién pertenece el ocaso?
Respiración que vuelve a los pulmones y vuelve a salir para llenarlo resplandeciente y encontrarte en alguno de los tantos comienzos con fin.
Paseando oscuridades entre luces incandescentes, rostros de nieve. Bosques submarinos, ocultas curiosas.
Nubes cuelgan de soles, montañas sobre barcos, ventanas en bolsillos, paraísos de qué. Ermitaños en cuevas de cielos, ritmos de papel, aves fervorosas, simbiosis frondosas, fuegos en sed.

Goodbye, Dragon Inn / Bu san
Tsai-Ming Liang
Taiwan – 2003 – 82 min.

Por Lucas Granero

Un cementerio de imágenes, panorama de lo inevitable. Derrumbe de los mitos, reunión de los melancólicos. Paisaje de humedad pura, meteorología de lo enigmático. Pasillos resquebrajados, reverberación de lo invisible. Fantasmas que merodean y pelean, ya agotados, una batalla contra el olvido. Los sentidos mueren lentamente frente a la titilante luz que proyecta los últimos pasados de la humanidad fílmica. ¿Dónde van a parar las imágenes cuando mueren? Los pocos románticos que quedan, ven sus rostros mínimamente iluminados por la pantalla, sentados en las butacas, respirando desazón, mientras observan cómo se elevan hacia el infinito todas las cenizas, todas las historias.

También la Lluvia / Even the Rain
Icíar Bollaín
España/México/Francia – 2010 – 103 min.

Por Anabella Speziale

Agua, fuente vital de nuestra naturaleza.
Agua, que nos distancia en continentes… pero que también nos une…
Agua… de donde vinieron los barcos, que nos conquistaron… ayer… y hoy vuelven con sus compañías e industrias a vendernos collares de piedras pintadas.
Aquí estábamos. Todavía estamos, pero nadie nos ve.
Ni las cámaras, ni las obsesiones de piratas…
Volverse a encontrar… en una selección de extras, en un rol protagónico…
Pero siempre defendiendo la propia bandera. Espejos invertidos de un mismo abismo…
Fotogramas de un mundo olvidado se encuentran con los fragmentos de la tierra real.
Renunciando no se resuelve nada… tampoco siguiendo ciegos nuestros instintos.
La explotación también puede venir desde la lente que mira sin involucrarse en aquello que pretende representar…
Sólo aquellos que se despojen de su propio egoísmo serán los que se salvarán en la pantalla.

Martín (Hache)
Adolfo Aristarain
Argentina/España – 1997 – 123 min.

Por Jorge Sebastián Noro

La sangre estructurante, que une las partes, que sirve de guía. Contiene en su esencia, en su sustancia espesa, el karma de la representación. Puebla los cuerpos, llena el tiempo, impone su nebulosa sobre cada lugar. Es el germen mismo, de donde todo sale y todo termina. Es humana, corre el riesgo del pecado, saborea el vicio del dolor y del placer. Enferma, es el caos, la revolución. Pero nunca deja de nutrir, de irrigar, de desarrollar, de hacer vivir. Siempre muda, está para construir, para que se asuma el destino de ser siempre, de una historia.

King Kong
Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack
Estados Unidos – 1933 – 100 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

Crisis del ’29. Gran Depresión. Denham explora las calles buscando el rostro para llenar las salas de cine. Ann deambula las calles buscando el sustento para llenar su estómago. El encuentro inevitable entre el director y la actriz dispara la aventura del celuloide. El navío zarpa y es testigo del rodaje en altamar. Denham, la visión subjetiva de la cámara y el artificio del cine, recreando lo que no existe fuera de su visión: Ann gritando ante una Creatura inexistente por fuera del encuadre. Dicotomía entre lo que es y lo que parece ser. El poder de lo evocado, el poder de lo proyectado, el poder de lo simbólico. Un horror ilusorio y un horror predestinado. El fruto dorado y prohibido para despertar a la bestia.

Muchas leguas de viaje marino, la isla misteriosa y la civilización prehistórica, la tribu ancestral y el sacrificio ritual. Ann y Kong, el encuentro de la bella y la bestia. Un vestido deshojado pétalo a pétalo, un deseo extasiado prenda a prenda, un amor de nobleza antediluviana.

La lucha entre Kong y el Tiranosaurio, salvajismo en el medio natural.

La lucha entre Kong y el Hombre, violencia en el medio civilizado.

Nueva York exhibe a la bestia en un gabinete de curiosidades. Pero «la octava maravilla del mundo» se rebela contra «el séptimo arte». Vorágine de la destrucción y el caos, el pánico y los escombros. Asegurando el amor de su bella, la bestia sube a la torre más alta a cuyos pies finalmente cae derribado por las avionetas y las ametralladoras. El ícono antonomástico del cine, el único y más verdadero rey del paraíso perdido, abatido por la avaricia del hombre, el verdadero monstruo, la única bestia en este mundo perdido domina a la naturaleza ante las murallas representantes de su propia intolerancia.

King Kong
Peter Jackson
Nueva Zelanda/Estados Unidos/Alemania – 2005 – 187 min.

Por Leandro Rodríguez Salcedo

Matanza monumental en colores verde y piedra de la selva, sin el rojo de la sangre, que se esconde en blanco y negro en la cámara de Denham.
Documental perdido, celuloide que se vela.
En el teatro recrean con torpeza lo vivido.
Fotografías y flashes, espectadores, masacre, matanza en el cielo púrpura, en soledad, sin aparatos testigos.
Luego otras fotos detalles registran el fin del ciclo.
Matanza monumental en colores verde y piedra de la selva sin el rojo de la sangre que se esconde en blanco y negro en la cámara de Denham.

Super 8
J.J. Abrams
Estados Unidos – 2011 – 112 min.

Por Sebastián Miño

“Podrías cerrar los ojos, por favor”.
El tiempo se detiene. Cronometra el dolor.
En el comienzo fue la muerte, cuando la cuenta se volvió regresiva y la herida, eterna… algo parpadea, ecos de un Super 8.
Y el recuerdo transformado en la lente. La salvación, el perdón, el antídoto en el amor.
“Valores de producción”,
Ella es el tren, y los lleva a todos abordo danzando paralizados. El asombro les roba un segundo dilatado en milenios de inocencia. Y el gran golpe, el gran accidente. Ambos miran el tren. Ahora es noticia, mañana es historia, siempre será cine para ellos.
“Ooh my little pretty one, pretty one. When you gonna give me some time, Sharona?”.
El juego de la creación. Pequeños soldaditos pintados a mano. Héroes temerarios. Bum. Bum. Explosiones. Quiere volver a casa.
“Sé que las cosas malas pasan…”
Cubo mágico, siempre mágico, gira sin cesar. Las armas al aire, junto a lo material del mundo. El abrazo incompleto se fortalece. Los ojos que ven profundo. La mirada del padre es única en la lágrima que se impresiona una y otra vez.

Lumière y compañía  / Lumière et compagnie
AAVV
Francia/Dinamarca/España/Suecia – 1995 – 88 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

1895-1995.
Cien años de Cine.
Un Cinematógrafo Lumière.
Cuarenta Directores de todo el Mundo.
Un Cortometraje por cada Uno.
Tres Reglas para Todos:
«La película no puede superar los 52 segundos»
«No pueden realizar más de tres tomas»
«La sincronización del sonido no está permitida»

Catorce elegidos.

Claude Lelouch. El beso, el motivo visual que atraviesa esta historia de 100 años.
Cédric Klapisch. Hombre y Mujer. El drama de la vida.
Spike Lee. Un bebé reconociendo a su padre. Say dada!
Lasse Hallström. Madre e Hijo. Adjö tåg!
Raymond Depardon. Tres enfants, una escalera y una gorra para la efigie de Egipto.
Jacques Rivette. Une aventure de Ninon.
Costantin Costa-Gavras. Rostros de mirada y belleza juvenil.
Abbas Kiarostami. Le répondeur, la poêle et la voix d’Isabelle Huppert. «Alló. C’est moi. Êtes-vous là? | Alló. Pas encore de retour? | Alló… Bon | Écoutez. . . Je suis ici. Je ne vais pas bouger | Au revoir. Rappelez-moi | Au revoir alors»
Alain Corneau. Una danza multicolor.
Zhang Yimou. La gran Muralla China. It’s Only Rock ‘n Roll (But I Like It).
Liv Ullman. Una cámara hacia el frente. Sven Nykvist el fotógrafo y Max von Sydow en la parodia.
Idrissa Ouedraogo. Un susto como origen del humor.
Gaston Kaboré. «Dejad que los niños vengan a mí». ¡Chaplin!
Patrice Leconte. L’arrivée d’un train en gare de La Ciotat 1996.

Histoire(s) du cinéma
Jean-Luc Godard
Francia/Suiza – 1988-1998 – 266 min.

Por Pablo Acosta Larroca 

La gran historia.
Más grande que las otras.
La historia que se proyecta.
La única. La auténtica. La mía.
Una verdadera historia.
Un arte, una técnica.
Un misterio.
Memoria. Fotografía. Tiempo. Narración.
Historia del mundo.
Historia de la soledad.
Soledad de la historia.
Un relato. Una historia.
Una historia de amor.
Una historia de nodriza. Cree en ella pase lo que pase.
Historias de sexo y muerte.
Historias de belleza.
Todas las historias de los filmes que nunca se hicieron.
Todas estas historias que ahora son nuestras.
Historia(s) del cine: poder mirar lo que no se ve, oh dulce milagro de nuestros ojos ciegos.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tal vez también puedas leer.