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El cine según Dante (parte 1) | Gremlins (Joe Dante, 1984) | Por Pablo Acosta Larroca

Hay películas que cambian la Historia del Cine. Otras cambian la historia de la gente.

El cine según Dante (parte 1)
Por Pablo Acosta Larroca

Dedicado a mis amigos de Sala Matinee

_______

Gremlins (1984)
Joe Dante
Estados Unidos
106 min.
(Revisiones / Tributos / El Infierno de Dante)
_______

“Hay películas que cambian la Historia del Cine.
Otras cambian la historia de la gente.”
Marcelo Alderete
(palabras dirigidas al público para presentar a Joe Dante antes de la proyección de Gremlins 2)

 

Si comienzo transcribiendo las palabras del programador del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, minutos antes de presentar en la Sala Auditórium la segunda parte del programa doble Gremlins y Gremlins 2: the new batch, es para dar cuenta de la atmósfera hierofánica que se respiraba esa noche y el sentimiento que nos atravesaba a los iniciados: imposible abordar estas películas sin que parte de ese tiempo sagrado atraviese el profano de este texto.

Conocí a los Gremlins en 1984 (a días de seguir por TV las Olimpíadas de Los Ángeles), una vez más —y como con casi todas las películas vistas en mi niñez— gracias a la pasión de mi padre por el cine y su cultivada cinefilia (ya por esos tiempos conocía la devoción que él sentía por Aullidos y sobre todo Piraña, al punto que teníamos un juego en la Pelopincho que consistía en un ataque con sus manos simulando las mordidas de esos peces del infierno). De esa oportunidad recuerdo claramente la sala repleta y los gritos junto a los gremlins fumando y bebiendo en la cantina, el ventilador de techo, la venda en la cabeza del pequeño Mogwai y la explosión del cine, además de mi Billiken “Especial de Navidad” (que aún conservo) y en cuya portada se encontraba Gizmo con un sombrerito de Santa pertinente para la ocasión, cerrando definitivamente un “año gremlins”. Y a partir de ese momento iniciático un latir que se ha mantenido intacto a través de los años.

Pero… ¿cuál es el origen de estas criaturas capaces de mutar a la manera de Doctor Jekill y Mister Hyde con sólo ingerir alimentos luego de la hora de las brujas? Según Graeme Donald1DONALD, Graeme; Sticklers, Sideburns & Bikinis: The Military Origins of Everyday Words and Phrases; Osprey Publishing; UK; 2008. los Gremlins son creaturas mitológicas de la cultura popular anglosajona, maléficas y destructivas. El autor británico Roald Dahl tiene el mérito de popularizar esta expresión a través de su primer libro infantil The Gremlins (1943), aunque el término gremlin no era creación suya sino que provenía de la jerga del Royal Air Force (de la que Dahl había sido piloto) utilizado en India y el Oriente Medio a partir de la década de 1920, aunque no fue sino hasta la década de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se responsabilizó a los gremlins de inexplicables fallas mecánicas o mal funcionamiento de los instrumentales, a través de un cuento relatado entre los pilotos ingleses de la RAF en el que los gremlins eran creaturas malévolas que podían sabotear y destruir cualquier maquinaria. De esta forma la leyenda daba cuenta de los accidentes que frecuentemente sufrían sus vuelos, incluyendo las caídas de los aviones aun sin ser atacados.

Más allá de estas explicaciones que dan cuenta del origen de la leyenda, lo cierto es que únicamente a través de la mirada de Joe Dante —que con su grado de cinefilia y amor por los cartoons de su infancia incluye la revisión de las apariciones de Gremlins en Falling Hare de 1943 (ver) el cortometraje animado de la Warner Bros. (incluido en la versión de video de Gremlins 2) y en Nightmare at 20,000 feet el episodio de The Twilight Zone de 1963 (ver)— los Gremlins se convirtieron en un nuevo ícono de la cultura pop, representantes de toda una generación de “cinéfilos en potencia” que crecimos amando a los cineastas (y a nuestros padres) que a través de sus películas nos ofrecieron un portal para conectarnos con lo mejor del cine clase B, de las caricaturas y los seriales, de los westerns (¡siempre el western!), la ciencia ficción y el fantástico, el terror y el suspense, que encontraban su reproducción televisiva en los gloriosos Sábados de Súper Acción.

Y entonces, a través del carácter ritual del cine de Dante (atributo de un cine en extinción), esa maravillosa noche volvimos a sentir que la “Sala Matinee” aún existía, devolviéndole al cine su condición de arte popular, haciéndonos transitar en comunión una película como un juego de mamushkas o cajas chinas. ¿Por qué esta fascinación y necesidad del cine dentro del cine? ¿Es el cine una manera de entender al mundo? Estoy convencido de ello. Para demostrarlo alcanza con el paralelo de la pantalla a través de la versión local del bar de Kate donde el Fernet-Cola en botella recortada pasaba de butaca en butaca mientras que, fascinados como las terribles creaturas al son de “Heigh-Ho” de los Siete Enanos, suspiramos cándidamente ante cada aparición de Gizmo, vociferamos ante cada risa maliciosa de Rayita, y arengamos al mismísimo creador de este maravilloso universo al son de ¡Olé, Olé, Olé, Olé, Danteee, Danteee!

YAPA: parodia en el videoclip «Nunca iré» (2008) de No lo Soporto ft Cerati (ver).

(1) DONALD, Graeme; Sticklers, Sideburns & Bikinis: The Military Origins of Everyday Words and Phrases; Osprey Publishing; UK; 2008.

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