Mi primera película
El nacimiento de una cinefilia
Por Florencia Gasparini Rey
Honestamente traté mucho de recordar cuál fue la primera vez que fui al cine… consulté con mis padres, pero ellos tampoco tenían demasiadas certezas al respecto.
Es que tengo un problema, bueno, tal vez una enorme ventaja: yo soy hija de la generación del VHS. A mediados de 1986, mientras la selección argentina salía campeona del mundo en México, mi papá compró la primera videocasetera que hubo en casa, es más, la primera que hubo en la familia. Mi mamá estaba cursando sus dos últimos meses de embarazo y recuerda que los fines de semana se juntaba la familia entera alrededor de su cama mientras ella hacía reposo, para hacer “maratón de películas”. Alquilaban seis o siete títulos, empezaban a la tarde del sábado y seguían toda la madrugada.
En ese entonces había sólo dos videoclubes en mi barrio, y es curioso porque la dueña de uno de ellos —el más cercano a casa, en el que siempre alquilamos desde que abrió hasta que cerró hace unos pocos años— también estaba embarazada y la niña que de allí nació se convirtió en una de mis primeras amigas. Ese videoclub era también parte de nuestra familia y allí hice mis primeras elecciones cinéfilas. Todos los empleados que por ahí pasaron ya me conocían, creo que uno de los primeros lugares a los que mi mamá me dejó ir sola, cuando tendría unos 11 años, fue al videoclub.
Por eso siempre dice mi mamá que yo me hice cinéfila en su panza. Desde ese junio cuando llegó la videocasetera a casa hasta agosto cuando yo nací, en sólo dos meses, mi mamá vio 130 películas. A veces digo que mis primeras películas las vi no con los ojos, sino a través de la placenta.
Así fue que una fría noche de julio de 1986, cuando faltaban unas pocas semanas para mi nacimiento, mi mamá alquiló La casa cercana al cementerio (Quella villa accanto al cimitero), un clásico de terror de principios de los ‘80, dirigida por Lucio Fulci. Tal vez fue por el susto que se llevó que empezó a sentir fuertes palpitaciones, y de golpe yo empecé a moverme, a patear, provocándole dolores que la hicieron pensar que tendría un parto adelantado. Era como si yo misma me hubiera asustado por carácter transitivo. Aunque ahora pienso que quizás esos movimientos eran mi apuro por salir a un mundo que me esperaba lleno de maravillas cinematográficas para disfrutar, porque hoy en día, el terror es uno de mis géneros preferidos.
Igualmente nunca me animé a ver esa película, no sé por qué… bueno, en realidad, porque ya la vi. Sí, esa fue mi primera película…
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La casa cercana al cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981) | Lucio Fulci