Joe Dante: L’ Enfant Terrible
Por Pablo Acosta Larroca y Florencia Gasparini Rey
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Entrevista con Joe Dante IG (*)
“El cine es la infancia del arte. Las otras artes son
el arte adulto. Y el cine retomó las otras artes,
pero a una escala popular, en estado de infancia.”
Jean-Luc Godard
La frase del genial director francés proviene de una entrevista que le fuera realizada por el diario Libération en 1980, pensamiento retomado luego en Histoire(s) du cinéma (1988-1998), donde Godard presenta el feliz estado de infancia del cine como una edad dorada —y que en palabras de Natalia Ruiz Martínez— “a la que Godard mira melancólico, ahora que, a causa de (lo que él ve como) sus irreparables faltas, se ha perdido para siempre. Con esta obra, Godard estaría tratando de recuperar la belleza de aquel tiempo lleno de ilusiones, a la vez que muestra el recorrido que siguió el cine hasta su caída; para ello se remonta al origen, no como dato cronológico sino en el sentido que le daba Benjamin, como un torbellino que afecta continuamente a la comprensión del presente.” 1RUIZ MARTÍNEZ, N. (2006); Poesía y Memoria: “Histoire(S) Du Cinema” de Jean-Luc Godard; Memoria Doctoral; Universidad Complutense de Madrid – Facultad De Bellas Artes: Departamento de Historia del Arte; Madrid.
Las palabras vertidas en el análisis de la historiadora madrileña parecen concebidas para describir el cine de Joe Dante, ese que profesa ante todo un amor ilimitado por el cine de su niñez, aquel de las salas de cine en continuado que con su carácter ritual y su condición de arte popular contagiaba también a la televisión, a los autocines, a las revistas. Como el mismo realizador declara: “yo soy un adolescente, me considero un adolescente grande. Y sí, siento nostalgia por el cine que veía en mi infancia y extraño los ciclos de westerns de los sábados matinee”.
L’enfant terrible “es una expresión francesa para referirse a niños particularmente ingenuos que hacen preguntas terriblemente embarazosas a adultos, especialmente a sus padres. Aunque su uso más extendido se encuentra referido a una persona cuyas opiniones se apartan de la ortodoxia, son innovadoras o de vanguardia en el arte”. Esa es la complejidad lúcida y sensible de Joe Dante: alguien que quiere y respeta a su padre como un niño terrible. Ese es Joe Dante, porque Joe Dante es cine.
Usted pertenece a una generación de cineastas cinéfilos, los Movie Brats (o Geeks), que se formaron viendo los clásicos y las películas clase B de los años `50, el cine y los seriales en TV, el autocine, los Cartoons, los cómics y las revistas de cine, que sirvieron de escuela e inspiración para su propia obra, al punto que me arriesgo a afirmar que todas sus películas son en algún punto una reflexión sobre este arte. ¿Por qué esta fascinación y necesidad de contar el cine dentro del cine? ¿Es el cine una manera de entender al mundo?
Realmente no creo entender el mundo, de hecho, trato de escribir sobre un mundo que en verdad no comprendo y a veces quisiera que las películas se parezcan un poquito más al mundo. Ahora, volviendo al cine y la cinefilia… ¿Por qué lo hago? Creo que lo hago por amor al cine. También para dar, devolver un poco lo que he recibido de las películas que me han influenciado y mi idea es hacer que el público y las nuevas generaciones se acerquen a una especie de cine que no han visto antes.
Por ejemplo, entre la serie de películas de hombres-lobo, con mi película Aullidos (The Howling, 1981) quise hacer la película definitiva sobre hombres-lobo —que de hecho es la única en la cual trabajé con este tema—. La idea central era la de presentar un mundo donde la existencia del hombre-lobo fuera posible, una existencia basada en un pasado cinematográfico, por lo que intenté incorporar elementos de todas las películas anteriores de hombres-lobo y poner la historia en un contexto que mostrara a la audiencia hasta dónde habíamos llegado. En la actualidad la situación es diferente, porque la audiencia ya tiene la idea de esta existencia, conocen más esta posibilidad en tanto el cine como expresión cultural es parte de ese conocimiento, entonces los personajes deben presentarse con una realidad de algo que saben que ha existido. Esta es la cinefilia que genera diálogos. En este sentido otros cineastas también han tomado estas ideas, como el caso de Scream (Wes Craven, 1996) que usa los clisés que la gente ya conoce. De hecho, las generaciones se van intercambiando constantemente, como algunos de nosotros y la generación anterior como Coppola o Scorsese se fueron renovando. Actualmente hay una serie de nuevas personas que están trabajando en cine de este modo y seguramente mientras nosotros estamos hablando, nuevos están apareciendo.
Les paso mi tarjeta de mi website que se llama Trailers from hell, donde hay cerca de 650 trailers de películas con narraciones de grandes cineastas contando por qué les gusta la película, por qué no les gustó, donde la vieron, que significó para ellos, etcétera. La idea es que el público se familiarice con este tipo de películas viejas, que son tan inaccesibles en estos días y donde es tan difícil encontrar información acerca de las mismas. Sería, en síntesis, como una especie de pequeña escuela de cine.
Noto cierta nostalgia por el cine de su niñez… ¿quizás por ello la mayoría de sus películas están protagonizadas por niños o adolescentes?
Creo que eso se debe a que yo soy un adolescente, me considero un adolescente grande. Y sí, siento nostalgia por el cine que veía en mi infancia y extraño los ciclos de westerns de los sábados matinee. Y adoro trabajar con chicos porque al no tener experiencia no tienen ningún truco, son muy directos y poseen más espacio para la sorpresa, nunca sabés que vas a conseguir con ellos, no tienen autocontrol y de esta manera obtenés reacciones en cámara completamente naturales, sobre todo rodando los ensayos porque a medida que pasan las tomas esa naturalidad comienza a desaparecer.
Ahora, esto no quiere decir que no me guste trabajar con adultos. A mi me encanta trabajar con los actores, ¡adoro a los actores! Creo que son la razón por la cual me levanto cada mañana, siempre me sorprenden con algo nuevo. Creo que nunca tuve que trabajar con un actor que no me haya gustado, todos me cayeron muy bien y los respeto mucho, respeto el proceso del actor y valoro los aportes que los actores tienen para hacer. Creo que una película no se puede hacer sin la presencia de actores al menos que uno haga una película animada y aun así en ese caso hacen falta voces, las voces de los actores. Por eso, considero que el casting, la selección del elenco adecuado hace el 90% del éxito de una película: si uno ha seleccionado bien a los actores, al elenco de chicos, ya se puede considerar que el trabajo está hecho, que la tarea de uno ya está hecha.
Hablemos un poco de sus influencias, de su formación como cineasta. Hablemos entonces de Roger Corman.
¿Viste el documental Corman’s World: Exploits of a Hollywood Rebel de Alex Stapleton que proyectan aquí en el festival? Porque allí se aborda la figura de Roger Corman y su influencia de forma profunda y completa. Es una persona muy agradable, la gente se sorprende cuando lo conoce porque está esperando ver a un personaje fumando un habano mientras que en verdad tiene una cadencia muy suave para hablar, una muy buena dicción y esto suele sorprender. Es un artista, pero principalmente un gran hombre de negocios: básicamente lo que más le interesa es la línea de resultados, ver hacia dónde se dirige el dinero, en qué se gasta, en dónde se invierte, y tiene una tendencia de crear obstáculos y si uno puede sortearlos entonces podés hacer una película con él.
Debo aclarar que no lo conocí cuando él estaba dirigiendo sino cuando estaba a cargo New World Pictures. Nos daba muchísima libertad creativa, mucha más de la que he tenido después al trabajar con otras personas. Por eso, cuando pienso en la experiencia con Roger Corman todo se traduce de manera muy positiva, porque, aunque no hubiera demasiado dinero para hacer las películas quedaban exactamente como queríamos. Si Roger Corman no hubiese existido la industria cinematográfica no hubiese sido la misma. Realmente las personas que han sido directamente influenciadas por él son tantas que sería imposible hacer una lista. Y no me refiero solamente a figuras como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o James Cameron, sino también a los cientos de personas que trabajan detrás de cámaras. Trabajar con Roger Corman fue una excelente forma de aprender a hacer cine y no creo que haya otra manera mejor.
Y además de Corman, ¿qué importancia han tenido para su obra, como le han influenciado otros compañeros de generación como Steven Spielberg, John Sayles, John Landis, Jonathan Demme?
Muchos de nosotros trabajamos para Corman, así que diría que fueron mis pares y también mis amigos y he sido afortunado de conocer a la gente que conocí como compañeros de trabajo, son gente muy talentosa y de alguna manera todos nos hemos influenciado entre nosotros, pero mi mayor influencia ha sido la gran cantidad de películas que he visto, acumulando esas imágenes de películas en mi cabeza.
Desde su propia experiencia ¿cómo ve a Hollywood ayer y hoy?
Es difícil responder lo que pienso acerca de Hollywood hoy, diría que en realidad me gusta el viejo Hollywood, las películas que miraba cuando era un niño. A veces, conociendo como funciona Hollywood a nivel político hoy en día me pregunto cómo pudieron hacerse esas películas e inclusive cómo llegaron al cine. Como todos sabemos, hay muchas películas que han sido arruinadas por los grandes estudios. Creo que lo que ocurría antes era que a los estudios les gustaba contar una historia y ahora lo único que les importa es ganar dinero, creo que esto se ve demostrado en la bajísima calidad de las películas que se ven hoy en día, con todas las remakes y las secuelas que son pura holgazanería.
La mayor dificultad que encontramos los cineastas es obtener fondos para nuestras películas. En la época en que trabajábamos con los grandes estudios a veces nos presentaban una película y nos decían “¿Querés hacer esta película? ¿Te interesa? ¿Sí? ¿No?”, era más fácil antes. Los actores también son difíciles de encontrar, uno necesita el dinero y con ese dinero va a obtener al actor, pero sin el actor no te dan el dinero, entonces es algo bastante incierto. En este momento tengo cinco proyectos diferentes y es imposible saber si alguno va a llevarse adelante. Y, además, en el caso de concretar alguno ¡ahora tengo menos dinero! De hecho, ha habido un gran cambio en el cine en los últimos diez años y de hecho se está trabajando independientemente de si es en televisión o en cine, los directores están moviéndose bastante entre estos dos mundos. Hay muy pocas películas hoy en día que realmente cuesten una millonada, entonces los directores muchas veces trabajan en mini-series en las que pueden desarrollar más en profundidad a los personajes.
¿Y se puede tener libertad para ser un cineasta independiente dentro de ese marco?
Siempre hay mavericks2En un vocablo antiguo quería decir águila, libertad o la libertad del águila. En inglés, se refiere a una persona que actúa con iniciativa e independencia. como el caso de Sam Fuller que ha hecho una carrera en Hollywood y a su vez ha trabajado en un cine que fue bastante inusual y de tinte político. De hecho, algunos de nosotros hemos sobrevivido. Quiero decir, muchas veces sufrimos esto de tratar de ser diferentes, nos enfrentamos a diferentes situaciones y nos vemos involucrados en discusiones, pero definitivamente suele valer la pena, porque lo interesante es poder hacer que nuestras personalidades logren atravesar el sistema.
De hecho, algunas de sus películas como Matinee (1993) atraviesan la pantalla, gestadas alrededor de un escenario apocalíptico…
Es cierto que mis películas son bastante apocalípticas, de hecho, soy conocido por incendiar salas de cine en pantalla, hacer que las cosas exploten, el fin del mundo, el mundo en peligro y creo que en gran medida esto se debe a que fui un niño de los años ’50. Por ejemplo, como sucede en Matinee. Cuando iba a la escuela en los ’50, todas estas escenas en las que vimos que a los chicos se los hacía salir al pasillo y colocar sus cabezas entre las rodillas era totalmente así, así fue como nosotros nos criamos. Nos criamos mirando para arriba, viendo si pasaba un avión y viendo si ese era EL avión, el avión que llevaba ‘la bomba’. Creo que esto hizo, en algún punto, que tengamos una saludable desconfianza en las autoridades y de hecho crecimos con este sentimiento anti-guerra, por eso digo que mi personalidad se encuentra en las películas de una manera congruente… ¡todas tratan sobre el apocalipsis!
La guerra y la locura militar a través de alegatos antibélicos como Matinee; Small Soldiers (1998); The Second Civil War (TV movie) (1997); el sistema capitalista a través de sátiras sobre el consumismo como The movie orgy (1968); Greemlins 2 (1990); las instituciones y la sociedad a través de la crítica al american dream y al american way of life como en Matinee. ¿Considera que sus films son políticos?
Creo que a los estudios no les interesa que incluyas algún elemento político dentro de las películas, pero a veces, si uno lo puede hacer de una manera bastante solapada se puede salir con la suya. Creo que con algunos de mis films lo he conseguido, e incluso en algunos de manera bastante evidente como es el caso de uno de los capítulos de Masters of Horror, Homecoming, que es un film político directamente. Pero generalmente trato de incluirlo dentro la historia de manera más solapada, de manera la persona que va al cine puede elegir entender el mensaje político o ignorarlo e igualmente disfrutar de la película.
Terror, fantástico, horror psicológico; géneros con los que siempre se ha sentido a gusto. ¿Realmente la tecnología permite contar nuevas historias, contar cosas que antes no se podían?
Si bien es cierto que ahora hay muchas más herramientas y ya no se puede hacer un monstruo con una marioneta o un avión colgando de un hilo porque el espectador no lo va a creer, lo cierto es que por ejemplo en la ciencia ficción lo fundamental sigue siendo la idea del futuro, el interrogante qué es lo que vendrá, la incertidumbre. Este es su elemento substancial, independientemente de cualquier tecnología. En este sentido el cine de terror actual es bastante tosco, se trata más de provocar repulsión y mostrar cosas asquerosas que trabajar con la psicología del espectador, donde habita el verdadero terror, como sucedía en las películas de los años 40’ y 50’ que apelaban al poder de la sugestión. Cuando era niño Suspense (Jack Clayton, 1961), que es una historia de fantasmas, me aterrorizaba mucho antes de que pudiera entender su trama, como sucede hoy día con El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), donde inteligentemente se deja el terror más librado a la imaginación porque lo cierto es que nosotros tememos mucho más a lo que imaginamos que a lo que vemos: si tenés una habitación a oscuras y no te muestro lo que hay ahí tu imaginación va a llenarla de algo mucho más terrorífico de lo que yo pueda encerrar en ella. Mi idea del terror es más elaborada y lo que veo en las películas actuales de terror es que son muy repetitivas, con tantas secuelas y remakes con muchos efectos, pero en las que siempre sabemos hacia donde va la historia, mientras que lo realmente interesante es cuando se nos presenta una historia de la que no podemos adivinar su dirección, aunque al trabajar género el espectador conozca las reglas.
Decía recién que todas sus películas tratan sobre el apocalipsis y pensaba sobre la influyente Susan Sontag (inspiración de The movie orgy, citada en Gremlins 2) y su famoso artículo donde declaraba: “Si la cinefilia ha muerto, el cine, por tanto, ha muerto… no importa cuántas películas, por muy buenas que sean, se sigan haciendo. Si el cine puede resucitar, será únicamente gracias al nacimiento de un nuevo género de amor por él”. ¿Cómo piensa el futuro del cine?
Hay que tener en cuenta que el cine es una forma de arte o una expresión artística del siglo XX y el siglo XX ya llegó a su fin. No sabemos cómo va a ser el futuro, pero si sabemos que va a ser diferente, el cine narrativo tal como lo conocemos y lo amamos seguramente va a cambiar, va a haber una mayor gravitación hacia la interacción, hacia los juegos. Scorsese dice que lo próximo, lo que va a tener más impacto en el futuro van a ser los hologramas. Eso es algo que verdaderamente desconocemos, puede ser que sea cierto; con qué velocidad va a ocurrir no lo sabemos, pero quién hubiera pensado hace 10 años que íbamos a tener los cambios y los grandes avances en la tecnología que estamos viendo en estos momentos. Los libros están desapareciendo, muchas personas tienen los e-books, la revolución de Internet es otra cosa a tener en cuenta… es decir, que hay cambios fundamentales sobre todo en las cosas en las cuales la humanidad contaba como algo muy clave, como un ingrediente, un componente muy en clave de su ser. Pero nosotros no sabemos cómo se van a ver estos cambios tecnológicos y en torno al cine creo que esta sigue siendo una pregunta abierta.

(*) Agradezco especialmente la colaboración de Lola Silberman y Magali Tablón para producir esta entrevista y a María Laura Speziali por su interpretación y traducción.
(1) RUIZ MARTÍNEZ, N. (2006); Poesía y Memoria: “Histoire(S) Du Cinema” de Jean-Luc Godard; Memoria Doctoral; Universidad Complutense de Madrid – Facultad De Bellas Artes: Departamento de Historia del Arte; Madrid.
(2) En un vocablo antiguo quería decir águila, libertad o la libertad del águila. En inglés, se refiere a una persona que actúa con iniciativa e independencia.