Nuestra última película
Estructuras circulares
Por Miguel Baratta
Muchas veces el cine presenta estructuras circulares. No me refiero al espacio arquitectónico, sino a la forma que toman los relatos.
Durante la observación de tantas películas, más de una vez me he dejado llevar por ese certero artificio que me condujo hacia ese lugar maravilloso de las emociones, dónde lo más íntimo y visceral se hace presente y uno se conecta, inevitablemente, con uno mismo.
En la vida también sucede algo de este estilo muchas veces. En este caso, cuando me encuentro escribiendo, vuelvo a ser víctima de ese artilugio infalible.
Hace pocos meses, cuando fui invitado a escribir un texto personal cuya premisa o punto de partida era “mi primera película contigo”, escarbé entre mis recuerdos y encontré una imagen en la que, tomado de la mano de mi abuela, entraba al cine por primera vez.
Hoy cuando el tema convocante es “nuestra última película juntos”, me vuelvo a encontrar con esta imagen. Pero esta vez no soy yo quien la busca, sino que es ella la que me sorprende y me sensibiliza.
Entre aquel primer texto sobre esa película infantil con una temática densa y pesada que incluía a la muerte, y este último, ocurrió el fallecimiento de mi abuela. Pero desde aquella primera película, no recuerdo haber compartido ninguna otra. Esa fue, junto a ella, nuestra primera y nuestra última película juntos.

























