Mi primera película
Falso tiburón
Por Begoña Domínguez Farré
Cuando me preguntaron cuál había sido mi primera película en una sala de cine, de inmediato y sin complicaciones me apresuré a dar la respuesta: “¡Tiburón! Fui con mi hermano y mis abuelos y tenía muchísimo miedo. Recuerdo esas escenas del mar que blah, blah, blah…”. Lo tenía clarísimo y escribiría sobre ello.
Sin embargo, al comenzar el proceso de pensamiento retrospectivo —ese a través del cual recuperaría más detalles e impresiones que perfeccionarían mis recuerdos— todo comenzó a diluirse, poniendo en tela de juicio incluso mi primera afirmación. “¿Tiburón? ¿Con mis abuelos? Mmm… qué raro, mis abuelos llevándonos a ver esa película…”.
Evidentemente mi memoria había impuesto algunas construcciones a piacere y a esta altura era claro que algo estaba fallando. Se iniciaba así el segundo proceso: la incertidumbre, y con ella comenzarían a tener validez otro tipo recursos y estrategias de recuperación menos puras, como la búsqueda en fuentes de información o relatos heredados de otros, para de esta manera acceder a las piezas faltantes y completar así el complejo rompecabezas.
En primer lugar, recurriendo a la enciclopedia virtual que mi abuelo (95 años) nunca entendería (la Wiki), descubro para mi sorpresa que Tiburón se había estrenado en 1975, lo que de lleno desechó por completo mis aseveraciones primarias, pues, de haber sido esta mi primera vez, la cuenta daría negativa; quiero decir, yo no habría nacido aún o en el mejor de los casos tendría 4 años. “¿Y entonces? ¿De dónde saqué esta idea? ¿Cuál es entonces mi primera película?”.
Era tan grande la curiosidad que me había invadido como la comprobación de lo limitado de mi memoria, principalmente en lo referido a mi etapa de infante en Lérida (en catalán y oficialmente Lleida), la ciudad española situada en la comunidad de Cataluña, de donde provengo yo y mis primeros recuerdos.
Llamé entonces a mi madre. Era la solución, aunque claro, ella no sabía a qué santo venía la pregunta. “¡Pues no sé, alguna de dibujos…!”. “Mmm… esto va de mal en peor”. Me entregué entonces a hablar de otros temas. Luego de este intento con mi madre forcé aún más mi pensamiento… Nada, no había manera.
Dispuesta entonces a renegar de esta propuesta, a las dos horas de conversación telefónica con mi madre recibo un mensaje de texto de su parte: “La primera película que viste en el cine fue Los cazafantasmas”. Wiki. Año de estreno 1984. Cinco años de edad. “¡Perfecto!”. Pero siguen sin aparecer las polaroids de mi propio registro.
“¿Será verdad? Porque recuerdo esa película, pero no la relaciono con una sala. ¿Por qué recuerdo tan fieramente Tiburón? ¡Y con mis abuelos!”.
Unos días después le llega el turno a mi hermano por Skype. “Ciertamente fue Los cazafantasmas, en el cine Lumiere” —me dice. “Detente, acabo de sentir un latir en mi interior, porque eso lo recuerdo yo también y comienzan a aparecer algunas imágenes caóticas y desordenadas que adquieren forma de vivencia” —le respondo. “Fue con los abuelos —prosigue él— y a la salida vendían unos muñequitos de los fantasmas y nosotros los pedíamos desesperados, aunque no nos los compraron”. “No, eso ya no recuerdo —respondo.
Luego de este camino tortuoso, he aquí mi recuerdo:
Mi primera película en cine fue Tiburón. Tenía yo unos cinco años cuando mis abuelos, Serafín y Teresina, decidieron llevarnos a mi hermano —dos años mayor— y a mí a los cines Lumiere. Ese cine maravilloso, quizás el segundo o tercero más antiguo de la ciudad, que desgraciadamente desapareció con la llegada de las gigantescas, frías e impersonales salas multicines.
Entramos en la sala los cuatro y nos sentamos de la mitad hacia atrás. Recuerdo que como no alcanzaba a ver toda la pantalla y ya empezaba a hacer lío, mis abuelos me enseñaron que sentándome con la butaca doblada cambiaría mi punto de vista. “¡Genial! ¡Que alta soy!”. Pero las ganas de hacer lío podían más y al descubrir que podía bajarla y subirla cuantas veces quisiera el nuevo juego tomó protagonismo —hasta que seguramente me deben de haber llamado la atención más de una vez y finalmente me cansé—. Los únicos recuerdos que tengo de la película son el mar, el azul, burbujitas de ahogo, de no poder respirar.
Por elección es este mi primer recuerdo, aunque los demás tengan versiones muy distintas para contarme.
//////////////////////
Tiburón (Jaws, 1975) | Steven Spielberg