Connect with us

Hi, what are you looking for?

GrupoKane.net.arGrupoKane.net.ar

A la salida del cine

Julieta camina de noche /// Martín Emilio Campos

A la salida del cine
Julieta camina de noche
Por Martín Emilio Campos

Cinco y camina despacio, tanto que parece que fuera a detenerse a cada paso, tan grácil, tan gentil, como si bailara en la vereda, en una sola baldosa, y las vidrieras a los lados están apagadas y nos asomamos y yo busco una respuesta, inspiración, carajo, coraje, ella con el vestido que tan hermoso le queda y yo con un paraguas que me hace sentir elegante. Mirá, podría ser mi Marceline. Mirá si yo fuera Jean-Paul y ella fuera Jean o Anna. Pero no es el caso. En realidad, qué importa, yo las quiero, pero a ella más. “¿Y qué te pareció la peli?” y yo “Sí, sí, muy bien, eso que decís es muy cierto”, y algún comentario inteligente y ella me muestra una vidriera que nos recuerda a una película que nos gusta. Y sí, muy linda, pero ella ve la decoración y yo veo su reflejo en el vidrio. Y sí, la peli muy linda, la ciudad en blanco y negro y sí, y esta ciudad en azul y gris y verde y un semáforo y el boulevard y su pelo se mueve como si el tiempo la acariciara, qué envidia, cuánta ostentación.

Cuatro y cómo le digo, la película fue romántica y quizás esté sensible, quizás así es la vida, quizás sienta algo nuevo y la pregunta: ¿será esta noche la ideal? El viento corre y está fresco, ¿no?, qué alivio, sí, que alivio, parece que se larga pero que no llueva a la mañana que se trabaja y las paradas de colectivo no están techadas. “¿Cómo se llamaba la actriz?” Y yo miro al piso, sus pies que casi flotan, como si pudiera recordarlo, pero no hay manera, ya estoy viejo. Se ríe y suena como una orquesta y la ciudad se tiñe unos segundos y ahí está de nuevo el color que aparece cuando se ríe, y yo me pregunto si es bueno ser paciente, yo con mis preguntas y ella con todas las respuestas en su vaivén.

Tres y anoche soñé con vos, nada del otro mundo, caminabas con una bicicleta y me contabas algo que te preocupaba, o no, hasta ahí recuerdo, un sueño lindo, qué lindo, cómo camina, tan lento, como si bailara, y yo tan acelerado. ¿En qué me equivoco? Pero lo disfruto, sí, así como camina el tiempo, que la acaricia, pasa más lento, y qué pensará cuando me mira y en qué pensará cuando no me mira y sí, “Es muy rico el olor del cine” ella dice y yo pienso en su perfume pero también en el Showcase de mi infancia, no le voy a decir pero intentaré no perder el boleto de esta noche para guardarlo como recuerdo, por las dudas, quién sabe, y qué bien le quedan los lentes, mira los árboles distraída, como si recordara algo que hace años no recuerda, sí, concuerdo, el final más o menos pero honestamente, a esta altura, qué importa.

Dos y viajemos y a dónde y qué importa, qué importa adónde si el trayecto la incluye y viajemos, podríamos ver Lituania, sí, o los parques de Jonas, sí, París o dónde sea, ya la imagino en una playa en ocho milímetros, qué lindo, caminando, viendo una gaviota, sacando una foto y ay, ella no lo sabría nunca pero una toma que haga sólo para verle la figura, la piel, hasta que me canse de hacerlo, y sí, podríamos ir algún fin de semana al río, ojalá haga calor, pero está fresquito, ella prefiere el calor y yo también, aunque cuánto puede molestar este fresco pero tiene el vestido y la piel un poco de gallina y yo tampoco tengo abrigo pero caminamos y poco se siente. “¿Viste esos zapatos?”, igual qué otra cosa sentiría si la tengo ahí tan cerca.

Una y la noche se acaba, y está tan lindo para estar en otro lado, en un río, en otro río, ¿no?, sí, pero los ríos están lejos, mañana se trabaja, todavía no hay arrojo, y ay, si me invitara a pasar y ay, para qué, pero sí, una, cómo camina, sólo Armstrong le haría justicia y nadie más, bueno, quizás Garrel y una y “Podríamos ver otra esta semana, ¿no?”, y sí, después arreglamos, y una, la noche se acaba y está tan lindo para estar en otro lado y diciéndonos otras cosas y cómo le acariciaría el pelo, le tocaría la mano pero que parezca de casualidad, ¿qué pensaría?, a Jean-Paul le sale mejor pero él es Jean-Paul y yo no soy Jean-Paul, y ella cruza la calle con una sonrisa y alguien revuelve la basura y yo me entristezco pero la veo caminar y bueno, la tristeza esperará unos minutos más.

Cero y llegamos, ya no camina pero qué vestido precioso, está de pie, no se sienta, ¿y el trabajo?, viene duro, la vida, la noche, el patrón, cero, un rato, la vida, la noche de nuevo, y yo con la familia y el corto y la revista y la vida y la noche, y se hace tarde y está empezando a llover, espero nos veamos otro día, cuando vuelvas, cuando quieras, cuando sea, cero y lo que te haga falta, pero bueno, aún no cede, cero pero un beso en la mejilla, al menos una mano en la cintura, o dos, esta vez dos, nada más, cero, cero y hasta mañana, dice mañana, cero, ya se va y buenas noches, cero y dulces sueños.

Menos una y ahora sí el que revuelve basura, qué injusticia, menos uno y ya la extraño, la calle está casi vacía y llueve y yo con paraguas pero sin abrigo, menos uno y debería haberle dicho aunque sea algo sincero, qué podría perder, cómo no me quedé con un pucho, y otro que en la esquina intenta abrigarse con un cartón, menos uno y cuándo, boludo, hasta cuándo, hoy estaba tan linda y la acariciaba el tiempo y la peli muy bien y reía y sonreía y tenía ese vestido y caminaba como nunca y ahí viene el colectivo, carajo, la puta, a correr.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tal vez también puedas leer.