¿Acaso es posible representar la realidad? La realidad una vez representada, ¿es real? La mirada situada de quien muestra los sucesos está presente en todos los documentos. Punto de vista dominante de quien observa, quien cuenta, quien compagina escenas… se profundiza el vínculo estrecho entre lo fáctico y lo simbólico en un juego de límites difusos. Un hombre con su cámara se pasea por la ciudad cotidiana. Un intrépido aventurero viaja al polo con piel de oso. Un amante de la historia recrea malones y cautivas. Un inventor proyecta sus “vistas” aparentemente reales. ¿O acaso son puestas simuladas? En este mundo moderno, todo depende de la perspectiva.
Hay un viejo dicho que pregunta: ¿Qué es más verdadero que la verdad? La respuesta es el relato… un relato que nos guía en ese fino borde que existe entre la realidad y la ficción.
El hombre de la cámara / Chelovek s kino-apparatom / Человек С Киноаппаратом / Man with a Movie Camera
Dziga Vertov
Unión Soviética – 1929 – 68 min.
Por Anabella Speziale
La ciudad duerme, pero nada está quieto. Un ojo voraz la sueña, la recorre, la esculpe inmortal con el filo de su diafragma. Postales celuloides de una visión mecánica. ¿Analogías de un espejo de dos caras? En ese paisaje escenificado lo encontramos: un hombre enigmático con su cámara a cuestas.
Despiertan sus personajes, alguien barre una vereda y la vida se va apoderando de cada rincón, de cada calle, de cada amor… Y él está allí, en todos lados, a toda hora, vigilante, ávido de retratos instantáneos. Movimientos perpetuos que se escapan entre sus dedos. Se agitan lo íconos de la metrópoli moderna: transportes, marquesinas, entretenimientos, deportes… todos ellos bailan junto a la moviola ávida de luces y sombras chinescas. Vida cotidiana y ficciones de fábulas se entrecruzan en el repiquetear del proyector.
Haz de luz irreversible que avanza implacable haciendo de la realidad el artificio que fascina a nuestra mirada.
El hombre de la cámara / Chelovek s kino-apparatom / Человек С Киноаппаратом / Man with a Movie Camera
Dziga Vertov
Unión Soviética – 1929 – 68 min.
Por Lucas Granero
El hombre de la cámara. Superhéroe de electricidad rítmica, sobrevuela el territorio soviético que despierta, capturado por un arma invencible. Estructura de pura industrialidad, encauza la característica humana más poética: la posibilidad de ver. Híbrido. El hombre de la cámara, abre su ojo mecánico que fija el movimiento en su cerebro. Un halcón posado en la cúspide de la ciudad, omnipresencia total, la gloria de los dioses. El hombre de la cámara. Superhéroe de vigilia constante, que sin descanso se permite soñar. Difícil vencer un poder de tal magnitud.
Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx / Eisenstein / El Capital
Nachrichten aus der ideologischen Antike. Marx / Eisenstein / Das Kapital
Alexander Kluge
Alemania – 2008 – 83 min.
Por Anabella Speziale
¿Es el cielo tan azul? ¿Es el pavimento tan gris? ¿Son los textiles tan coloridos?
¿Dónde yace la naturaleza de las cosas? ¿De dónde viene lo que masticamos inconcientes? Circula, circula el mito, circula la ideología, circula el metal, circula la seda, circula, circula y circulamos todos, mientras el mundo gira en torno al Capital. Su centro, su sol, su fuerza que nos quema… y afinamos la garganta recitando las frases de aquel libro que hoy repetimos sin poder detenernos.
El cineasta se pierde en la lectura monumental de sus páginas, se ciega en Octubres Rojos. Sucumbe en planes inconclusos al expresar lo que le dicta el viento de sus tiempos.
El cineasta y el escritor conocen a sus hermanos y su realidad social.
Recordamos la vida y la muerte al abrir su alma en la pantalla de plata. El gran libro canta la ironía de los tiempos, mientras el obrero va a la fábrica en busca de su seguro de desempleo. Y un monumento finge su lápida en un cementerio ajeno.
Actualidades Argentinas 1910-1912 y 1913
Max Glücksmann
Argentina – 1913 – 9 min. 30 seg.
Por Pablo Acosta Larroca
Apenas quince años separan la llegada del tren a La Ciotat que a Saladillo Norte. Los idénticos 45° de la perspectiva caballera podrían camuflar formalmente la diferencia, si no fuera por la trompa con bandera y escudo argentinos del que proviene de La Plata. Ávidos por bajar, los viajeros se amontonan en las proximidades de las puertas mientras otros tantos esperan en el andén. Gran recepción para el exmo Sr. Gobernador Gral. J. I. Arias y el Sr. Ministro de Obras Públicas Dr. T.J. Sojo. Peregrinaje por el camino. Un fotógrafo se adelanta para inmortalizar el momento. Todos los hombres se quitan el sombrero y saludan al mismo instante, interpelando más allá del cuadro. Y allí la mueca espectral y afantasmada conmociona y genera el interrogante. ¿Habrán muerto? ¿Seguirán vivos? La misma mirada, la misma sensación se manifiesta sistemáticamente en la recepción al Gobernador en la Municipalidad de Saladillo, en las inauguraciones del Asilo de Ancianos ubicado en Nuñez y del Nuevo Mercado Municipal en Paseo Colón y Venezuela, e inclusive en el sepelio de Fray Modesto Becco en el Cementerio de la Recoleta. Sombreros, plumas, flores y vestidos con armazón para ellas. Sombreros, bigotes, barbas y traje para ellos. Gorras y pantalones cortos para los niños. Vestiditos para las niñas. Un hombre advierte la presencia de Max. Estira el cuello para saberse captado. Inspecciona, se prepara, toma coraje y saca su sombrero en señal de saludo. Sonríe. Se da vuelta y convoca a sus amigos, incitándolos a repetir su mismo accionar. Miradas que interpelan con curiosidad. Pasan, sonríen, refieren, señalan y reclaman la complicidad de otros vecinos. ¿Habrán muerto? ¿Seguirán vivos? A pesar que el coche fúnebre proveniente de la Iglesia de Santo Domingo dictamine lo contrario, vivirán, pues la muerte del referente y el paso del tiempo así lo demuestran, obstinándose en estar siempre ahí. Como el Tío Jean-Luc nos enseñó “el cine es el único lugar donde la memoria es esclava”.
M
Nicolás Prividera
Argentina – 2007 – 140 min.
Por Jorge Sebastián Noro
Edificios durmientes. Las escaleras son de otro tiempo, los escalones llevan marcas de otro pisar, trasladan a un espacio bien alto, distinto. Los pasillos que transitan los edificios, largos, interminables, se mezclan entre sí armando un tramado laberíntico. Los pasillos se hacen muchos más profundos de lo que son, más indescifrables. El grosor invisible de las puertas las hace prácticamente impenetrables. El abrir y el cerrar no se distingue uno del otro, los dos lados convocan a un precipicio de gente desconocida, lugares deshabitados, historias guardadas. Edificios de escombros. Restos desnutridos y raquíticos que intentan construir lo que fue en medio de un pasado que se presenta confuso, desunido, incierto. Las paredes y techos y sus grietas invitan a un sinfín de posibilidades que se consumen mutuamente. La búsqueda es tan intensa que los mismos cimientos están en permanente movimiento. Edificios impotentes. Separados, desperdigados. Parece imposible construir desde el presente.
16 Memorias
Camilo Botero Jaramillo
Colombia – 2008 – 53 min.
Por Lucía Carnicero
La mirada de Mario hace resonar los ecos de un pasado fuera del tiempo. Memoria. Recuerdos. Momentos. Vida. Todo aparenta ser un sueño perfecto. Los retazos se unen animados por la vocación de un padre que con mágica mirada registra e inmortaliza la cotidianidad de su familia convertida en actante. Triviales momentos impactan con la fuerza del colectivo: Papá se afeita, los hijos toman un baño, los primeros pasos de una hermana menor, el mar, una torta de cumpleaños, Navidad, otra torta de cumpleaños. Ecos. Recuerdos se suceden como instantes fugaces que parecen desvanecerse a medida que pasan. Aroma a pasado, a parque, remontar un barrilete, el zoológico, un primer día de clases y vuelta a casa que Mamá espera. Ya son cinco los que vuelven, ya son seis. Su obra fue su vida, y estaba guardada, desarmada, archivada, latente. Mario la reencontró y volvió a vivir con ella. Camilo le prestó sus ojos, su tiempo, le dio voz y forma, la hizo nacer. La vida es una obra natural, es la narración suprema, quien lleve en su mirada la vocación del registro vivirá para siempre y dará vida.
Capturando a los Friedman / Capturing the Friedmans
Andrew Jarecki
Estados Unidos – 2006 – 107 min.
Por Manuela Ledesma
Estás seguro de todo lo que pasa.
Confías en tus seres queridos. Confías en la persona con la que duermes.
Pero de repente todo lo que creías sobre esa persona se esfuma con una sola palabra.
Entran las dudas, tratas de entender lo que pasa.
Buscas respuestas lógicas, y todas encajan.
Pero son incoherentes entre sí.
Así no es posible rearmar los hechos.
Nunca vas a saber la verdad, ni aunque te confíe todo.
Esa palabra apareció un día y se apoderó de lo que creías cierto.
Esa palabra apareció y todo lo que pensabas se convirtió en una nube negra.
Y los demás escarban, juzgan, culpan.
Se adueñan de la verdad, creen ser dueños de lo que pasa.
Insultan, dicen mentiras o verdades distorsionadas, y no miran sus propios errores.
¿Qué pasó realmente? ¿Realmente ocurrió?
Es toda una incertidumbre.
Los testimonios no concuerdan entre sí.
Y así, incoherente, queda el culpable.
Con el estigma de un hecho que nunca se sabrá sobre su verdad.
¿En quién crees?
The Devil and Daniel Johnston
Jeff Feuerzeig
Estados Unidos – 2005 – 110 min.
Por Diego Cirulo
Es este sótano, tan oscuro, tan repleto de mí.
Es este agujero, tan radiante, tan imposible en mí.
Soy hijo bastardo de Dios y el Diablo, pero ambos me han dejado varado aquí, en esta tierra.
¿Me reconoces entre las sombras? Sé que parezco un vago, un imbécil, un demente.
Soy ese, el de las fotos oscuras, un genio sin prosa, un ídolo que monta seis cuerdas.
No tienes nada que agradecerme, soy esto, nada más. Una parte de la historia, un recuerdo local hecho gloria. Un cassette regrabado que insiste en el regreso. Tu regreso.
Laurie, sé que estás allí. Entre los ataúdes. Esos que encajan con mi talla…
Siempre vienes entre sueños y visitas mi cuerpo. Casta, pura, suave e irremediable.
Soy el hijo bastardo de Dios y el Diablo, quienes me engendraron para cantarte.
– He perdido mi cabeza, Señorita. ¿Sabe Usted dónde puedo encontrarla?
– Sólo si me dice cómo luce, Señor.
– Pues está un poco achicharrada por el incendio de ayer. Tal vez un poco húmeda por el agua de los bomberos.
– Aguarde, veremos si hay algo entre las estanterías.
– Gracias, se lo agradeceré si la consigue.
Workingman’s Death
Michael Glawogger
Austria/Alemania – 2005 – 122 min.
Por Andrés Besada
Cuerpos infinitos, debajo de minas de carbón, que buscan aquel dinero. Rostros negros, tiznados de la negra rutina de la mina. Quizás todo se desmorone, salgan antes a la superficie. Cargar una piedra pesada, aquel azufre amarillo. Los sulfurosos vapores de un infierno amarillo. Ya nadie se da cuenta del peso sobre las espaldas, solamente el dinero, el dinero, ese dinero. Cortan el barco con sopletes, y la chapa podrida se desmorona. Nada parece cierto, pero la realidad pega sobre el agua, sobre la arena, sobre las manos de aquellos que deciden hacerle frente a lo más duro del acero. Dinero, dinero, dinero.
Lumière y compañía / Lumière et compagnie
AAVV
Francia/Dinamarca/España/Suecia – 1995 – 88 min.
Por Pablo Acosta Larroca
1895-1995.
Cien años de Cine.
Un Cinematógrafo Lumière.
Cuarenta Directores de todo el Mundo.
Un Cortometraje por cada Uno.
Tres Reglas para Todos:
«La película no puede superar los 52 segundos»
«No pueden realizar más de tres tomas»
«La sincronización del sonido no está permitida»
Catorce elegidos.
Claude Lelouch. El beso, el motivo visual que atraviesa esta historia de 100 años.
Cédric Klapisch. Hombre y Mujer. El drama de la vida.
Spike Lee. Un bebé reconociendo a su padre. Say dada!
Lasse Hallström. Madre e Hijo. Adjö tåg!
Raymond Depardon. Tres enfants, una escalera y una gorra para la efigie de Egipto.
Jacques Rivette. Une aventure de Ninon.
Costantin Costa-Gavras. Rostros de mirada y belleza juvenil.
Abbas Kiarostami. Le répondeur, la poêle et la voix d’Isabelle Huppert. «Alló. C’est moi. Êtes-vous là? | Alló. Pas encore de retour? | Alló… Bon | Écoutez. . . Je suis ici. Je ne vais pas bouger | Au revoir. Rappelez-moi | Au revoir alors»
Alain Corneau. Una danza multicolor.
Zhang Yimou. La gran Muralla China. It’s Only Rock ‘n Roll (But I Like It).
Liv Ullman. Una cámara hacia el frente. Sven Nykvist el fotógrafo y Max von Sydow en la parodia.
Idrissa Ouedraogo. Un susto como origen del humor.
Gaston Kaboré. «Dejad que los niños vengan a mí». ¡Chaplin!
Patrice Leconte. L’arrivée d’un train en gare de La Ciotat 1996.

























