A la salida del cine

La alquimia de Babette /// Luisa Irene Ickowicz

A la salida del cine
La alquimia de Babette
Por Luisa Irene Ickowicz

Los cortinados, sus sonidos de tela y riel. Algún tablero da la orden y las luces hacen lo suyo sin agresión. Las puertas de par en par. Desde la sala, la avenida Corrientes. El aroma a tabaco cada vez más intenso. Apenas algún murmullo. Corrientes nos recibe como salidos de misa. Acabamos de ver La fiesta de Babette.

En una apartada aldea danesa de fines del 1800, la gente rinde culto a la austeridad para enriquecer sus almas. El goce no encuentra alojamiento. La fe convierte en rito la convivencia cotidiana.

Philipa y Martina, mujeres mayores, hijas del antiguo pastor, toman como empleada a Babette quien llega de Francia huyendo de las consecuencias de los sucesos de la Comuna de París.

Babette aprende los códigos sin emitir juicio. Pasada una década el destino hace trampa. Gana un premio en la lotería. Con ese dinero Babette podría volver a su patria. En cambio, permiso mediante, hace traer exquisiteces con las que elabora un festín para conmemorar el aniversario de la muerte del rígido pastor.

Ella hace su arte y los manjares franceses develan su identidad. Un visitante mundano desanuda el misterio. Reconoce las codornices en sarcófago de la famosa cocinera de París.

Gabriel Axel y el relato de Karen Blixen (Isak Dinesen) nos tienden una mano para acercarnos al DAR, infinitivo que se hace infinito y provocador.

Lo material y percibible. Los sentidos y el sentir. Lo asible transmutado. A mayor materia mayor espiritualidad. En la alquimia de Babette dar no se conjuga con recibir. No implica desprendimiento. Dar es un don recibido. La capacidad de tomarse a sí mismo como ofrenda. Sentir al otro y saber hacerlo sentir bien.

Si es cierto el dicho de que cada salida es la entrada a otro lugar, cada espacio-tiempo es un antes y un después. El arte trasciende la alternancia. Después de la fiesta, Babette instala el poderoso aún.

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La fiesta de Babette (Babettes gæstebud, 1987) | Gabriel Axel

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