A la salida del cine
La forma artera
Por José Celestino Campusano
Estábamos Aníbal y yo en la presentación de Fango en un festival en la ciudad de Bilbao. Apenas iniciada la proyección del film nos cambiamos de sala para apreciar el documental Maidan, de Sergei Loznitsa, filmado en el corazón de las revueltas en Ucrania. Antes de terminar la proyección volvimos para mantener una charla con el público, por lo que nos faltó ver el inicio y el final de aquella producción. Uno de los espectadores de Fango era un cortometrajista de Aragón llamado Javier, quien luego del preguntas y respuestas nos acompañó hasta la salida. Mientras yo hablaba con terceros el realizador aragonés comentó a Aníbal que a su juicio Maidan contenía una mirada fascista. Volviendo al hotel vimos en la computadora de Aníbal los tramos faltantes de Maidan.
Al día siguiente conocí a un director debutante responsable junto a su pareja del documental Remine, el último movimiento obrero, que aborda una violenta revuelta de mineros en Asturias. El nombre del documentalista es Marcos Merino y su obra había sido premiada recientemente compitiendo con la ya nombrada Maidan y con Eau argentée, Syrie autoportrait, un largometraje documental que contó con innumerables tomas obtenidas por celulares de los propios pobladores de Siria.
En ese contexto, detecté en Maidan un detalle no menor, aunque al manifestárselo a Aníbal defendió la obra argumentando que el director no está obligado a captar todas las lecturas que de las revueltas en Kiev pudieran establecer ucranianos no presentes en los eventos, desestimando incluso el comentario de Javier por considerarlo infundado. Debatimos largo rato y no logramos consensuar al respecto. Mi aporte era que Maidan se constituía como una mirada sesgada a propósito de aquellos eventos, ya que ciertos grupos violentos de ucranianos, con actitud pro-soviética y de corte skinhead, habían hostigado con netas formas mafiosas a la muchedumbre y fueron invisibilizados adrede.
Entendí por ello que el director realizó un producto donde la única lectura posible era que el pueblo había decidido abandonar por unanimidad la órbita soviética en pos de los beneficios de integrar la Unión Europea. Esa postura le facilitó a Loznitsa la proyección de la obra en Cannes y por ende su circulación a lo largo del mundo. Por ello y a mi juicio dicho producto es solo un panfleto a pesar de su destacable calidad técnica y su peso narrativo.
Desde hace décadas a la historia del mundo la define el audiovisual y no la palabra escrita, por ello y en ambos ámbitos tanto un párrafo como un plano presente o ausente puede afectar toda una lectura.
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Maidan (2014) | Sergey Loznitsa

























