¿POR QUÉ FILMO?

Octavio Getino

Octavio Getino – León , Castilla y León, España (mudado a Argentina en 1950).

El familiar (1975); Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder (con Fernando E. Solanas, 1971); Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación (con Nemesio Juárez y Rodolfo Kuhn, 1969); La hora de los hornos: Notas y testimonios sobre el neocolonialismo, la violencia y la liberación (con Fernando E. Solanas, 1968); entre otras.

(3 de Marzo de 2011 17:59) ¿Por qué filmo?

Filmo, o he filmado cuando me tocó hacerlo, con la misma vocación personal con que hice o hago otras cosas en la vida, simplemente para expresar a través de imágenes en movimiento mis ideas, sentimientos y sueños, para que la realidad que me toca –y nos toca– vivir, cambie, y el cambio sea para mejor y para todos. Incluyendo en esto los propios recursos comunicacionales y expresivos (contenidos, estéticas y técnicas) que uno pueda utilizar en cada caso.
Cuando he filmado, como cuando he participado de otras actividades en la cultura y los medios, estuve guiado siempre por la idea que para crear situaciones nuevas y superiores en la realidad –cambiarla en suma– uno debe acudir sin duda a las viejas o no tan viejas herramientas, pero con el propósito de contribuir a su reformulación crítica o a inventar otras nuevas que estén a la altura de lo que se pretende. Y esto también será distinto según el tiempo, el territorio y los destinatarios de cada uno de nuestras obras. De cualquier modo, el cómo nos expresamos, las formas que utilicemos para ello, es cada vez más el qué de lo que cada uno se propone. Lo demás pueden ser buenas intenciones, pero las más de las veces, ellas resultan accesorias y prescindibles.
Cabe agregar también que el hecho de filmar para proyectar en los demás lo que uno ha filmado, no es, o al menos no lo ha sido nunca en mi caso, un acto autista, sino un desafío comunicacional –tentativamente de carácter social y popular–, en el que el otro o los otros, es decir los destinatarios o usuarios de mi obra, puedan sentirse involucrados. Involucrados, a la vez que tensionados, porque lo que uno ha intentado siempre en las pocas cosas que ha producido, no es tanto convalidar pasivamente las demandas explícitas del espectador, sino aquellas otras, a menudo inconscientes o poco claras, para que algo cambie en aquel –siempre para mejor, sea en sus ideas, sentimientos o sueños– cuando la película concluye. Porque es también una manera de que la película se continúe y se resignifique a través de los demás.
Sin olvidar nunca que, a fin de cuentas, un autor, un cineasta o un comunicador social simplemente propone a partir de lo que ha extraído y reelaborado de su realidad –la que le es personal y propia y la que ha internalizado de sus semejantes–, pero es siempre el espectador o el usuario, el que dispone sobre el sentido y valor de cada propuesta de acuerdo con el universo de las experiencias socioculturales de cada uno. Aquellas que, desde un elemental sentido social y ético se intentan ampliar con un film, devolviéndoles a los demás algo de lo que ellos nos han entregado –a menudo “sin querer queriendo”– pero enriquecido con el valor agregado que, como autores, intentamos aportar desde nuestras particulares miradas.

(March 3rd 2011 05:59pm) Why do I make film?

I make films, or I’ve made them when I had the chance to do them, with the same personal vocation that I do or I did other things in life, to express my ideas, feelings and dreams simply through moving images, to make our reality change, and that change has to be good for all of us, including all those communicative and expressive resources (contents, aesthetics and techniques) that you can use in each case.
When I’ve made films, also when I’ve taken part of other cultural activities, I was always guided by the idea that, in order to create new superior situations of reality, you have to use the old –or not too old- tools, but with the purpose of contributing to its critic reformulation or to invent new ones that have to be at the pretended level. And this will also be different depending on the time, the territory and the audience of each one of our works. Anyway, the way how we express ourselves, the forms we use to do that, is becoming the question of your purpose. All the others can be good intentions, but most of the time, they are accessory and dispensable.
I also must say that the fact of making films to project myself on the others is not –at least in my case- an autistic act, but a communicative challenge -social and popular- in which the others -the audience or users of my work- can feel involved. And at the same time, they can feel tense, because what you try to do with your work is not to passively please the explicit demands of the audience, but those others -often unconscious or uncertain- to make a positive change in them, in their ideas, feelings or dreams, at the end of the film, because it is a way to continue the film and find new meaning in it through the others.
You must never forget that, at the end, an auteur, a filmmaker, or a social communicator simply takes and remakes facts of its reality, but it is always the spectator or user the one who makes the sense and value of every piece, according to its universe of social and cultural experiences. Those experiences that are pretended to be expanded by a film, in a political and ethical sense, returning to the others something they have given to us –often without a conscious intention- but enriched with the particular point of view that we try to give as artists.

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