La película prohibida

Saló en Buenos Aires /// José Celestino Campusano

La película prohibida
Saló en Buenos Aires
Por José Celestino Campusano

Corría el año 1985 y estábamos alrededor de cuarenta compañeros de curso en un aula de la entonces Escuela de Cine de Avellaneda. Alguien supo conseguir una copia en VHS de Saló…, la varias veces mítica película de Pier Paolo Passolini. En ese instante supimos dos cuestiones: que la copia debía ser devuelta esa misma noche y que la videocasetera de la institución no funcionaba. Y como la expectativa y el respeto por aquella obra eran mayúsculos varios compañeros comenzaron a sondear enfáticamente a los videoclubes vecinos con el fin de conseguir un aparato que nos permitiera acceder a la tan preciada obra. Pero no hubo caso, el anhelo quedó trunco y no tuve más contacto con una copia ni con una posible proyección hasta el año 2005.

Me había enterado que en el Centro Cultural Borges se programaba. Con mi pareja de aquel momento arribamos en una cálida noche de verano al encuentro de la que fue una de las experiencias cinematográficas más impredecible y torturante de mi vida. ¿Qué inspiró realmente en su fuero íntimo a Passolini? ¿Quiénes complotaron y toleraron su asesinato? ¿En cuántas ocasiones a lo largo de la historia de la humanidad se han desarrollado con igual impunidad vejámenes de idéntica naturaleza? ¿Hasta cuándo seguirán sucediendo? ¿Hasta qué punto realmente la obra y muerte del autor afecto al área audiovisual y a estos bastiones de crueldad impune y clasista?

Esa noche experimenté una larga cadena de pesadillas, la energía que habita en esos fotogramas no perdona, porque en este film el mal está presente en cada inserto, en las melenas y en los cuerpos esbeltos de los jóvenes secuaces, en la lacónica letanía de esas almas negras revitalizándose ante cada nuevo quebranto de la inocencia. Recuerdo especialmente a aquella mujer que intentó ser contemplativa con los cautivos a lo largo del film, la misma que se suicida arrojándose por un balcón apenas visualiza la orgia final de muerte y sadismo.

Obra monumental e imperecedera como pocas.

Recuerdo también que en cuanto salimos de la sala compré un ejemplar de una conocida revista de cine. En la misma me encontré con un informe sobre la futura y casi inmediata nueva edición del Festival de Cine de Mar del Plata. Leí en aquel instante acerca de que en la sección Vitrina Argentina se aceptaban mediometrajes. Con Gianfranco Quattrini veníamos desde hacía casi tres años terminando al mediometraje Bosques, obra que participó en Mar del Plata, en BAFICI y en Locarno y sirvió de claro puntapié para toda nuestra producción actual. Pero esa es ya otra historia.

//////////////////////

Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975) | Pier Paolo Pasolini

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tal vez también puedas leer.

Copyright © 2022 - GrupoKane

Salir de la versión móvil