En cada tradición, hay ciertos pasos a cumplir, un guión sagrado en su ceremonia. En todo ritual, hay algo de mágico y algo de pagano que se escapa de las costumbres cotidianas. En cada una de las fiestas que se celebran, hay circunstancias que abren experiencias instigando el azar del instinto. Y así, en la reiteración de nuestras acciones construimos la tradición de sentarnos frente a la pantalla que una y otra vez se nos presenta en un ritual fantástico. La inocencia de nuestra mirada parpadea y se disuelve ante la circunstancia de la fiesta cinematográfica, más allá del confín de su propia percepción y experiencia mundana.
El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante / The cook, the thief, his wife and her lover
Peter Greenaway
Reino Unido – 1989 – 123 min.
Por Lucía Carnicero
Una obra montada por el capricho de un niño iracundo celebra la muerte a través del paladar. El niño Rey solo sacia su hambre ante la vejación, la violencia y la humillación. Escenarios de colores orquestados a sus pies celebran el ritual de un restaurante torturado, que ante la presencia del Rey y sus comensales monta un espectáculo de sí mismo. El cuerpo en su esplendor de sacrificios se alimenta, muerte y descomposición se engendran allí donde la vida y la muerte comulgan. No hay lugar para la palabra, al verse, el cuerpo ha sentenciado la más dulce de las trasgresiones, comienza el desafío de los amantes que a escondidas del Rey consuman en su propio castillo mientras éste se evapora en palabras. El Oráculo llora las penas que no se le permiten a nadie, ante su canto se rinde el Rey.
Terciopelo azul / Blue velvet
David Lynch
Estados Unidos – 1986 – 118 min.
Por Anabella Speziale
El día amanece en el pueblo como cualquier otro.
Todos se saludan, todos se conocen.
Todos juegan el juego de los espejos simulados.
Celebraciones falsas con aire diáfano.
Por debajo del pasto crece el malestar de los tiempos.
El hijo sucede al padre en el ritual de las apariencias.
Tradiciones paganas en el despertar del apetito carnal.
Ella ya tiene su enfermedad. Él la desea.
Él despierta en un pueblo que ya no es cualquier otro,
sino el deseo de su propio cuerpo.
El hombre de paja / The wickerman
Robyn Hardy
Reino Unido – 1973 – 100 min.
Por Andrés Besada
Bellos cabellos de ellas, doncellas. Niñas, saltad sobre el fuego dorado, lleno de ámbar y carmín. Inextinguible. El forastero llega a la isla, a buscar a la pequeña Rowan. Mientras tanto, carnaval, canciones, fiestas. Rocas azotadas por húmedos latigazos; gaviotas blancas; negros cormoranes. El hombre verde, el alcohol. Alcen sus copas, bailen. La rubia cerveza burbujea. La rubia baila desnuda, para él. La delicia. Máscaras de dolor y espadas cruzadas. Cuanta fruta sobre las tumbas de marmórea piedra, cuantos peces nadan en la tempestad. Fotos en blanco y negro de fiestas anteriores, rituales pasados donde la tierra fue próspera, donde las doradas manzanas brotaban de las ramas. Hay una foto que alguien escondió. Llega la tormenta de fuego. El muñeco se quema. Ganan los malos.
La virgen de los sicarios / Our Lady of the Assassins
Barbet Schroeder
Colombia/Francia – 2000 – 98 min.
Por Jorge Sebastián Noro
Un viaje de vuelta. Un viaje a la segunda vida —la verdadera, la auténtica—. Por fin puede hablar su lengua, su idioma nuevamente. Pero es necesario renovar su lenguaje, cargarlo con nuevas palabras, sentidos, acciones. El tiempo es otro. Es también un viaje de renovación. La ciudad ahora es un barroco complejo, desprolijo, colorido. En ese todo caótico, desordenado, impredecible hay lugar para la celebración, en la unión de los cuerpos, en el placer íntimo, en la búsqueda por la belleza joven, bruta, animal. Todo está determinado por corta vida, la renovación tiñe a cada lugar de la ciudad, todo se mantiene en un espacio de tránsito y cambio constante. La religión es el único refugio para la transición, pero la misma resulta vacía, inocua, no completa las necesidades de los cuerpos. El agua bendita se transforma rápidamente en agua ardiente hasta teñir los cuerpos con sangre. Todo en la ciudad tiene un destino incierto, a punto de finalizar. El viaje, en definitiva, es un viaje para morirse.
Año Mariano
Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo
España – 2000 – 117 min.
Por Manuela Ledesma
De la tierra el culto nace, y de la tierra el calor se esparce.
De la tierra el culto cultiva, y del culto: comunidad.
Del cielo la luz brota, y por la tierra la luminancia se esparce.
Del cielo el milagro nace, que luego en la tierra, culto se hace.
De boca en boca la tradición se extiende.
Y así, también, por un pelo se detiene.
“Queridos enemigos, ¿queréis seguir siendo brutales?”
“Queridos amigos, ¿queremos ser un rebaño estúpido?”
Sin comunidad, el hombre no es hombre, y sin individualismo el hombre no vive.
Balance y equilibro: el rito y la fiesta otorgan satisfacción y placer, liberación y libertad.
De las imposiciones que en el día se manifiestan, por las noches de ellas se liberan.
En dos palabras: Cacodelphia y Calidelphia.
Día de fiesta / Jour de fête
Jacques Tati
Francia – 1949 – 76 min.
Por Diego Cirulo
El ocre regado entre los pastizales es endulzado por una divina carroza prometedora de la más increíble aventura. Los pequeños habitantes del país liberado festejan su llegada, repletos de fervor, ansias y una inquieta necesidad de aventura.
La anciana popular, hermana del Oráculo, observa al coro recién conformado y augura una sonrisa de licor, amores y niñez. También cree en sus peligros.
Allí en el horizonte, un hombre rodante, de corazón estilizado y ágil, deambula entre pórticos, piedrillas y la alborotada masa de pequeños, listos para un día simplemente feliz.
La fantasía abre sus puertas. Pasen y vean.
Disparos de ilusión, amores consumados en una mirada, vino blanco y una bicicleta inquieta dan rienda suelta a la exaltación de los sentidos.
Veinticuatro fotogramas por segundo cambian el color de la bandera súbitamente.
Todos piden una nueva velocidad en sus miradas, todos piden “L´Amerique”.
El hombre rodante se siente insultado. El no es una promesa. Sólo un emisario.
Vorágine en dos ruedas, litros de alcohol entorpecido y una carrera con final acuático se hace travesía para desembocar en un rostro repleto de realidad.
Frustrado, el emisario rodante toma el viaje de vuelta en manos de la vieja del Oráculo.
La fantasía cierra sus puertas. Por favor, vuelvan a sus asientos. El licor se ha acabado.
La Guerra de las Galaxias / Star Wars
George Lucas
Estados Unidos – 1977 – 121 min.
Por Leandro Rodríguez Salcedo
Hace mucho, mucho tiempo, el instructor de su padre, templario sin ningún templo, vio la mañana en su tarde. Lo rescató en el desierto, su refugio de ermitaño, donde su destino incierto lo hizo velar tantos años. Explicó su error, y el daño del hermético guerrero, y le entregó un sable extraño, de su antiguo compañero. Lo encaminó tercamente hacia su viaje iniciático, lidiando contra la fama de ser viejo lunático. Le pidió su compañía, para ir a otro planeta, pues su fortuna sería alcanzar mayores metas. Necesitó ver el joven, la crueldad del imperio; que de todo lo despojen, para tornarse más serio. Con el hombre de hojalata y el escudero valiente, y el maestro con su falta, quiso al fin probar su suerte. En el puerto de piratas vio al melenudo apocado, y la nave de chatarra del corsario más buscado. Se topó el contrabandista con pistoleros del gángster, pero osado y optimista, consiguió sortear el trance. Pese a todo, lo encontraron los soldados sin cerebro, monigotes digitados por el atroz monje negro. Raudo como la luz, consiguió huir el llanero, sin saber del ultra plus de sus absurdos viajeros. Terminó el filibustero asido a la fortaleza: por timar al justiciero su ambición lo volvió presa. Aunque más tarde reviera su corazón egoísta y al final de la carrera interrumpiera en la pista. Por ahora el bucanero, desairó su recompensa, y sólo por más dinero fue en busca de la princesa. Los ayudó el sabio anciano, con un engañoso círculo, distrayendo mente y manos de su malvado discípulo. Se asombró el rostro negado tras la máscara inhumana, al ver entregarse al otro al mundo de los fantasmas. Así convirtió al granjero en un guerrero estelar, que luego de aventurero, también sería un Jedi.

























